Espejismos
Me levanto con dolor de cabeza otra vez. Por segundo día consecutivo. Supongo que necesitaba descansar. Un viernes reparador de esos de meditar e irse a la cama respetando el biorritmo. Pero no fue así. Después de una semana agotadora de actividades, me sacaron a cenar. Merecía la pena. Todo por averiguar qué me sucedía y qué estaba sucediendo una vez más. Tratando de comprender las vicisitudes de la vida propias y las de otros.
Hoy hace tres semanas que lo conocí. Una página de esas de contactos. Prometí no volver a meterme nunca más. Mucho tiempo invertido y bastante frustración de hablar con gente a la defensiva o que simplemente no te interesa nada. Espejismos variados sobre personas que luego resultan ser muy diferentes. Mentiras, gente dañada o simplemente vacilones que parece necesitan entretenimiento. De todo hay. Lo cierto es que por escrito resulta, a veces, más fácil conocer determinadas cosas de las personas. Pero falta la piel, asociar las caras y el calor del directo. Eso no se puede suplir con nada. Eso es la gran sorpresa que te espera cuando pasas a conocerte.
En tres semanas, hablamos todo el rato. No ponía nada sobre él, pero me lo contó todo en media hora. Siempre he sabido dialogar. A veces pienso que me lo podría tomar como profesión. Porque hoy en día, la gente está tan sola y con tanto miedo, que lo del chateo da calorcito pero sin agobiar. Sin arruinar tu estado independiente, las burbujas varias, pero haciéndonos vivir una especie de ficción de lo más agradable. Porque, de pronto, resultamos interesantes a otros. A esos que, de pronto, nos hacen caso. Pero manteniéndonos en nuestro cómodo sofá y nuestras pequeñas costumbres, como tener un rooibos calentito sobre la mesa.
Cuando el chateo pasa a dispositivo móvil, ya no hay solución. Se deja de acotar temporalmente el tiempo invertido, y pasa a convivir contigo de forma permanente. Veinticuatro horas de conexión con un extraño. Que de pronto parece que no es extraño y lo conoces desde que pusiste los pies en este mundo. Craso error. Falsa entelequia que juega la ilusión al solitario. Pensando que alguna explicación tendrá que haber para que esa extraña situación se haya creado y te invada por tantos días.
Pero la realidad se impone como un ladrillo. Como ese jarro de agua fría que te despierta de un letargo veraniego maravilloso. Y te dice que todo es mentira. O que ni es mentira ni verdad. Que simplemente es lo que es. Personas que fluyen o reman en dirección contraria a la de su propia corriente. Invadidos por sus circunstancias y factores personales. Que a saber cuáles son.
Prometí no ser nunca más psicóloga de nadie. Yo me cuido de forma permanente. Cultivo cuerpo y alma porque lo necesito y porque una vez estuve al borde del abismo. Precisamente, por dar demasiado de sí. Por aceptar vampiros laborales y emocionales y no ponerles freno. Y después siempre se repite la historia. Todos me adoran. Todos quieren conservarme. Y aparecen y desaparecen del mapa a su antojo. Y yo soy incapaz de no alegrarme cuando veo sus caras otra vez. Aunque debería mandarlos a la mierda.
Y una vez más así me encuentro. Frenada antes de arrancar. Intentando entender de nuevo porque se me repite el patrón una y otra vez. Por qué los tiempos nunca me coinciden y si me coincidirán algún día. Preguntando por qué doy tanto respeto. Y por qué conservo tantos nexos y amigos que me han dado la larga cambiada. Supongo que los comprenderé. Y que, en el fondo, me pongo en su lugar. Siempre me he puesto demasiado en el lugar de las personas como para retirarlas de mi vida. Y así voy acumulando historias. Historias diferentes que mi psicóloga dice que debería escribir algún día. Porque a mí se me acaban olvidando por supervivencia, para poder seguir adelante cada día y volver a tropezar lo más limpia posible. Y ella me las recuerda para demostrarme que soy valiente y que lo intento.
Pero empiezo a estar cansada de tanto espejismo.



lunes-tsuki dijo
"Y yo soy incapaz de no alegrarme cuando veo sus caras otra vez. Aunque debería mandarlos a la mierda" sera q a veces prima el momento que el fondo, suele suceder.
19 Febrero 2012 | 06:58 PM