Levitación
Acto o acción de levitar, elevarse en el espacio sin intervención de agentes físicos conocidos.
Para que tenga lugar la levitación en presencia de un campo gravitatorio, es preciso:
- Una fuerza que contrarreste el peso del cuerpo (la fuerza de gravedad que actúa sobre el objeto que levita).
- para que se halle en suspensión estable, es necesaria una fuerza adicional que contrarreste cada pequeño desplazamiento del objeto en levitación.
Creo que he encontrado la respuesta a algunas de las cuestiones sobre mi naturaleza, sobre mis necesidades de equilibrio. Y es que solo sé desplazarme levitando, sintiéndome liviana al ser suspendida por las diferentes fuerzas que componen mi ser. Soy un cuerpo flotante, que se suspende en un sin fin de intereses variados cuya intensidad en fuerza debe equidistar de los demás para que yo me mantenga suspendida y sin caer.
En cuanto una de las fuerzas tira más de la cuenta, o bien compenso con una fuerza contraria de similar intensidad o caigo al suelo, teniendo posteriormente que proceder a la cicatrización de heridas y al insuflado paralelo de actividades más sutiles que puedan hacer poco a poco hincharse al globo de colores que soy yo.
Saber de vientos y de física parece vital para mí. Saber de los hilos que tengo que tirar cuando uno se pone tenso, o las nuevas fuerzas que añadir para que tiren del ángulo adecuado para compensar alguna fuerza de pronto descontrolada.
Y es que no ir desplazándose por el suelo simplemente, tiene su coste. Es un trabajo inmenso, pero es si uno es aéreo o incluso acuático, no tiene nada que hacer. Simplemente tiene que lidiar de la forma más sabia con su naturaleza.
Otra dificultad añadida, proviene de la porosidad del cuerpo, cuando una es de una materia porosa pero resistente hay que tener cuidado con el flujo que atraviesa su sustancia, y decidir aquello con lo que quedarse y aquello con lo que hacer de colador, de mero conector inmune a aquello que no desea capturar.
Ultimamente intento verme desde fuera, ser el sujeto de mis observaciones para saber quien soy, en realidad. Creo que lo sé. Veo mi casa con las puertas abiertas, con esa necesidad de circulación del aire que oxigene y recicle. Manteniéndose acogedora y estable. Tener todas las puertas abiertas siempre fue importante para mí. Importante para tener más posibles fuerzas que pueda usar en mi levitación. Importante para permanecer porosa y libre.
Consciente de mi naturaleza, me encuentro en un momento de mi vida, en que dos fuerzas enormes están llamando a mi puerta. Más bien están pasando sin llamar a mi casa. Desde una levitación débil, conseguida con un artilugio un poco antiguo, me planteo si mudar. Si subirme a lo que parece un globo que vuela solo o seguir tirando de aquí y de allá construyéndome en mi telar.
Si me subo al globo tengo claro que no podré renunciar a mi naturaleza. Estoy segura de que tendré que hacerlo volar más alto, pintarlo de colores o llegar a la luna. Soy así.


Pitagorín dijo
Ese equilibrio que a ti te cuesta encontrar otra gente parece que lo trae de serie. El instinto (entendido como parte animal del cerebro), suele ser muy eficiente y pragmático, y proporciona un equilibro bastante estable a las personas poco racionales. Pero tú pareces una persona muy cerebral, muy sutil en la percepción de la realidad que te rodea, y ese exceso de racionalidad suele estar reñido con el instinto, por eso tu equilibrio rara vez aparece de forma automática, como le pasa a la gente muy instintiva.
Pero no deberías ser negativa sobre esta característica tuya. La racionalidad es algo muy positivo, porque a ella le debemos casi todo lo bueno que existe en la sociedad. En un mundo de animales, solo hay salvajismo y lucha por la supervivencia, mientras que en uno de seres extremadamente racionales, lo que más abunda es el orden, el progreso y, normalmente, el bienestar material.
Tu racionalidad te permite aportar cosas muy positivas tanto a la sociedad como a tus conocidos, a costa, eso sí, de que esa misma racionalidad te impida alcanzar de forma automática el equilibrio que anhelas en ocasiones. Yo creo que, al ser tan analítica, tu equilibrio casi nunca vendrá de fuera, y tendrás que ser siempre tú quien, adoptando medidas propuestas por tu racionalidad, vaya haciendo lo posible para mantenerse erguida. Pero nunca te desanimes, hay mucha gente en esa lucha, a pesar que muchos de ellos salgan a la calle cada día con una sonrisa postiza. Es difícil analizarlo todo sin darte cuenta de que algo falta.
14 Enero 2012 | 01:58 PM