Un día tonto
Llevo todo el día haciendo nada. Pululando por redes y blogs, que son voraces en su apetito temporal. Cuando no tienes claro lo que quieres o te apetece te absorben con ahínco. Y las horas pasan.
Tengo un buen catarro y en mi garganta habita un gato asesino que ha decidido arañar hasta que grite. Parece que en cuanto paro de trabajar, mi cuerpo se relaja y las defensas se cogen vacaciones.
Estoy en un momento en el que no sé ni lo que quiero ni lo que me viene bien. Esta sensación es muy extraña para mí. Siempre orientada y caminando en línea recta.
Llevo un año viviendo en lateralidades que no me permiten avanzar. Sin caminos, sin líneas, con objetivos que fallan. Tratando de visualizarme a mí misma en esta vida que he ido creando casi sin querer. Aunque teniéndolo todo bastante claro. Ahora me veo horas muertas hablando con casi desconocidos o conociendo a amigos de otras maneras. Supongo que estoy en modo "prueba y error" y así me hallo errando más que nunca.
Tengo un hastío profundo, como de fin de temporada, pero la nueva no acaba de empezar. Algo de indolencia acompaña a esta congestión nasal que está sucediendo al dolor de garganta. Algo de ira sorda que no parece tener justificación.
Una habitación llena de papeles espera a ser ordenada un día en el que tenga tiempo y ganas. Siempre dije que lo haría un día con tiempo, pero hoy son las ganas lo que me faltan. Y la coincidencia de ambos factores es de por sí extraña.
De pronto me meto a una web de viajes y decido irme a alguna parte. Hacer el petate y poner en marcha mi espíritu viajero que tanto me ha acompañado estos años. Y que tanto me ha ayudado. Pero ahora me parece una huida hacia ninguna parte. Hacia ningún lugar del que luego vuelva más tranquila y centrada. Y esto para "Doña Centrada" no es ninguna ayuda. Pensar que ahora el descentrarse que siempre tuvo como recomendación no sea una prescripción médica. Que ese tiempo pasó y es hora de usar cualidades gastadas.
Pero quizá las gastase a destiempo. Quizá estuviera demasiado centrada cuando tuve que pulular y ahora que he de estar orientadísima no sea el momento para divagaciones. Pero las válvulas de escape no las encuentro. He usado tantas que no doy con las que ahora me funcionan. Y todo me carga y agota.
Pero algún día todo volverá a llenarme. Dejaré está congestión nasal y vital para recargarme de aire y agua salada. Y navegaré libre en un barco velero. Quizá con alguien, probablemente sola. Porque así ha de ser y así me perciben los extraños. Una marinera en su barco al viento.
Y llegaré a una isla donde encuentre al naúfrago más bello del mundo. Y nos bañaremos desnudos en aguas cristalinas llenas de peces de colores.
Pero qué día más tonto.


misscalamar dijo
al menos lo del náufrago pinta de puta madre ;)
27 Diciembre 2011 | 07:53 PM