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La Coctelera

Señorita Honeychurch

Como alguien que toca el piano con tanta pasión puede llevar una vida tan monótona (reverendo Beebe en "A room with a view")

3 Diciembre 2011

De reconstrucción e ibuprofeno

Comienzo una semana de reconstrucción. De retomar mis piezas de aquí y de allá y unirlas poco a poco con todos los pegamentos disponibles a mi alcance.

Me he vuelto a levantar con dolor de cabeza. El cuello rígido a pesar de que ayer cuando llegué con los ojos medio cerrados a casa me tomé medio myolastan, uno de esos relajantes musculares que te dejan sonada. Y es que llevo un trimestre y, sobre todo una semana, extenuante. Lo laboral y lo personal se me unen haciendo una bola gigante que no me permite descargar tensiones con bailes, yoga o meditaciones varias. Y acumulo y acumulo. Y tengo que contener mi voz para no gritar a alguien en la oficina. Pero llegar en este estado, al final tiene consecuencias. He decidido cambiar algunas cosas. Ayer hablé con mi jefe y le auguré cambios. Cambios en mi forma tan generosa de gestionar, en la que al final me cargo yo con la vida personal de todo el mundo. Tomaré distancia de las personas, como hace él. Siendo afable pero distante en el contenido. Actitud inversamente proporcional a lo que a mi me acontece, que muchas veces me impide ser afable de lo cargada e impregnada de problemas ajenos que estoy. Porque los míos nadie los contempla, y los lidio como puedo. Bastante mal para mi. Bastante favorablemente para los demás. Porque mi consideración de equipo ha sido siempre demasiado idealista y eso solo funciona con idealistas como tú. Con gente generosa. Pero en cuanto alguien se aprovecha, estropeó el invento para todos. Y al día de hoy, he de decir que se estropeó para todos. Y como nadie ha hecho nada para remediarlo, he decidido que yo tampoco. Que a partir de ahora, me voy a distanciar y voy a ser la jefa que mi puesto requiere. Alejándome de consideraciones y siendo exigente aunque justa. Porque sino todo el mundo abusa de mí. Y yo estoy al límite de mis fuerzas.

Hoy comienza mi reconstrucción. Después de una tarde en la que fui a ver una danza que yo no pude hacer, un teatro cómico del que no pude reirme a tope y unas cañas que no era capaz de tragar, del estado de agotamiento físico y mental en el que me encontraba.

Y aquí de mañana, todavía bajo los efectos del relajante muscular, con un ibuprofeno recién ingerido y un día gris tranquilo y tristón, puedo prometer y prometo, que he de cambiar algunas cosas. Que voy a empezar a pensar mucho más en  mí y menos en los otros y que voy a intentar ser más vaga, más condescendiente conmigo misma y con los demás y voy a intentar poner el "modo-disfrute-on" en cuanto esté un poco más recuperada.

Porque soy un ser fuerte y débil a la vez, emocionalmente demasiado sensible en un entorno demasiado demandante. Y necesito monte, sol y mar. Y necesito que el viento levante los pelos de mi cabeza y dejarme bailar al son de la música sin más coreografía que la mía interna. Dejando de perseguir pasos ajenos y siguiendo los pasos que yo sienta en mi interior confuso y claro a la vez. Un interior tan acostumbrado a estar permanentemente tomando decisiones rápidas, que cuando no puede tomarlas fácilmente se siente incómodo y atado.

Echando mano de todas las herramientas posibles para empezar la reconstrucción.

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Señorita Honeychurch

madrid, España
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Soy la versión madrileña de Lucy Honeychurch, desde mi ventana veo un cuidado jardín, transito por las calles más exclusivas de mi ciudad y llevo una existencia "comme il faut"; trabajo en un lugar respetable, visto de forma respetable, pero...me "aburre" tanta contención: me rebelaré algún día?

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