Publicidad:
Terra
La Coctelera

Señorita Honeychurch

Como alguien que toca el piano con tanta pasión puede llevar una vida tan monótona (reverendo Beebe en "A room with a view")

20 Octubre 2011

Dicotomías

Hoy tengo un día complicado. Llevo una jornada larga dejándome llevar por las obligaciones, responsabilidades y actividades para no sucumbir al mal humor y al bajón hormonal. Supongo que las decepciones son así. Hay veces que se afrontan con lloros o desahogos y otras que simplemente se aplazan hasta el día siguiente.

A veces siento encima mía una especie de losa gigantesca. Una báscula plagada de trabajo excesivo y responsabilidad moral que nunca deja tiempo para mí. En mi haber comprensiones varias. Comprensión de vidas personales y circunstancias; entender que uno decida casarse en el peor momento de trabajo, entender que otros tengan hijos y se tengan que ir pronto a casa, entender circunstancias desgraciadas como si fueran mías, sentirlas casi como si fueran mías. Y entonces hago de terapeuta, de prima, de invitada, de agencia de viajes, de cualquier cosa que sea necesaria para garantizar una armonía laboral. Pero siempre tengo ahí la espada de Damocles. Una última entrega, plazos ajustados, alguna ocurrencia de última hora. Y, aunque mi filosofía de trabajo haya sido siempre el equipo, la generosidad, la transparencia en la información, no sé como me las apaño, que siempre acabo sufriendo yo las consecuencias de cada apretón.

Supongo que ya son demasiados años. Que el tiempo pasa factura. Que veo que al final parece que lucho más por la vida personal de los otros que por la mía. Que peleo por los derechos de las madres con niños, que intento que el aficionado al fútbol vea su fútbol y que dar la cantidad de trabajo que creo que cada uno puede asumir. Que suplo con buena organización tiempos de dedicación, a menudo excesivos. Que soy muy flexible en horarios y explicaciones. A veces, me parece que soy una especie de madre de todo el mundo, incentivando a unos con palos, a otros con palmaditas, escuchando en un diván al que lo necesita y parando los pies al que viene sobrado de serie. Siempre dando criterios, intentando explicar los porqués y dejando que cada cual se enfrente con sus dificultades, porque sino no se crece.

Hoy estoy agotada. Llevo un mes ingrato de trabajo duro y poco lucido. De tener que exigir mucho porque a mí me exigen más. De mucho diván y muchos problemas de personas a las que aprecio.

Y acarreo conmigo también mis problemas, mis ilusiones truncadas y mis dudas. Esas que no comparto con nadie durante el día y me llevo a casa en el mismo estado en que salieron por la mañana. Porque yo no tengo terapeuta, ni animador ni educador. Solo esfuerzos.

Y entonces me meto a facebook, o a twitter o a este blog. Y miro lo que ha pasado. Lo que hacen mis amigos y conocidos o los que algún día quizá conozca y hago un comentario jocoso que en nada se parece a como estoy por dentro. Y me libero un poco. Aligero la carga laboral y un poco la emocional, que a veces tengo que tener aparcada durante el día. Muchas veces a duras penas, porque soy emocional y no lo puedo evitar. Y muchas veces se me nota.

Por eso a veces me pregunto sobre los universos paralelos, sobre estas redes que suplen una especie de soledad. Sobre la realidad o falsedad de lo que allí se presenta. Sobre las dicotomías del ser humano. Este que tiene que sobrevivir en esta selva. En esta selva deshumanizada que yo trato de humanizar comprendiendo a todos menos a mí. La pobre Honey, que hoy está triste y decepcionada mientras mandaba informes, hacía comentarios en redes sociales y hacia un aburridísimo curso de política monetaria.

servido por Honey 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Ismael

Ismael dijo

Hacía mucho que no paraba por este blog, y me encuentro con este post algo amargo.
Al acabar de leerlo, una vez más pienso que escribes muy bien, y expresas perfectamente ciertas sensaciones. Pero al acabar de leer la primera parte, no me dan ganas de animarte ni darte un achuchón, si no de darte un buen par de collejas.

Si, así como lo oyes. No entiendo la actitud que cuentas sobre el trabajo. No entiendo que el tiempo libre de la gente que tiene niños o elevadas aficiones como el fútbol, esté por delante del tuyo. Eso es algo que ya deberías haber aprendido hace tiempo. Creo que algunas veces hay que ser sanamente egoísta, y tener una sana autoestima, y pensar que lo que a ti te guste hacer fuera del trabajo es lo más importante.

Y sobre todo, a estas alturas, no hay que dejar que el trabajo nos coma tanto. Si eso ocurre, debemos pensar incluso en cambiarlo. Tu salud está por delante de todo, también de tu éxito profesional. De verdad.

Pues eso, si alguna vez me cruzo contigo, te daré una par de collejas... y una docena de besos.

21 Octubre 2011 | 08:38 PM

Honey

Honey dijo

Bueno, solo tú sabes combinar en su justa medida las collejas y los besos...

En un rato a ver si me das unos pocos de cientos de miles!.

No sé igual exageré un poco. A veces pienso que voy por ahí pidiendo que me quieran en todas partes, cuando lo que me convendría sería ser una tirana. Pero entonces, no duermo por las noches. Maldita conciencia!.

Besazos.

21 Octubre 2011 | 09:35 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Honey

Señorita Honeychurch

madrid, España
ver perfil »
contacto »
Soy la versión madrileña de Lucy Honeychurch, desde mi ventana veo un cuidado jardín, transito por las calles más exclusivas de mi ciudad y llevo una existencia "comme il faut"; trabajo en un lugar respetable, visto de forma respetable, pero...me "aburre" tanta contención: me rebelaré algún día?

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera