De amigos y bebés
Llevo un fin de semana de flor en flor. De boda a cumpleaños, de cumpleaños a otro cumpleaños, de bebé nuevo a bebé nuevo. Entre medias, el creerme una Beyoncé de 15 años me llevó a urgencias a mirarme una muñeca. Un giro y un resbalón me hicieron aterrizar en mitad de la pista de baile en la boda de un compañero de trabajo.
Bueno, todavía es peor. Soy su jefa. La escena "jefa desparramada en pista de baile con las ligas asomando por debajo del vestido" creo que se puede convertir en la comidilla de la crónica social post-partido. Y es que últimamente estoy en plan "pupas", bueno en plan "pupillas" que tampoco es para tanto. Creo que necesito un novio fisio, por si conocéis algún posible candidato por ahí. Que si un pie con tendinitis tras el Camino de Santiago, que si una lesión de muñeca por bailar como poseída en un bodorrio. Ahora mis necesidades deportivas, enfocadas en yoga y natación, para no forzar el pie, se verán reducidas al espacio acuático de momento. Ay, lo que me gusta a mi un baile!. Tendré que ir cambiando el funky por el vals o el chotis como siga así...
Tras la boda mañanera y el paso, elegantemente vestida, por urgencias, mi muñequera y yo nos fuimos al cumpleaños de una amiga. Rememorando bares clásicos de Madrid con nuestros enchufes habituales. Encontrándome con tanta gente maravillosa y variopinta. Como me gusta a mi esta pandilla. Marta recién vuelta de Tailandia, Phillou de ver gorilas en Uganda, hablar de libros y planes, de vacaciones a mogollón y en solitario, de parejas con niños , de parejas con gatos, de terrazas y aniversarios, de negocios propios, de comics, de libertades, vendimias, novios y novias, de cualquier género o condición, de artistas y nacionalidades. Tan buena gente alrededor de alguien tan especial. Una cumpleañera que hace original hasta lavarse los dientes. Mis pies no aguantaron hasta el final. A pesar de que la frase del día " estoy muerta, pero me voy a quedar hasta el final" subyacía en el ambiente.
Hoy ha sido día de conocimientos tiernos. He conocido a Nori, bebé precioso y redondito de mis queridos Sofi y Diego. Como la visita del médico, antes de irme a otro cumpleaños de mi otra pandilla que es la de siempre. Tantas pandillas que ya no me dan los días ni los minutos para tanta gente. Los necesito a todos. Todos me aportan algo, aunque mis afinidades vayan cambiando con el tiempo. Me encanta verlos, pero cada día me siento más bicho raro con ellos. Será porque nunca da tiempo a hablar demasiado. Porque la guardería se impone al petit-comité y no hay ocasión de hablar de intimidades. Porque las intimidades requieren otro estado anímico y otro tiempo. También hoy he conocido a Pablo, dos días mayor que Nori. Dos bebés de una semana, han sido demasiado para mis hormonas.
Ahora me siento sola y extraña. Deseando que me quieran un poco y me den ese achuchón de menos. Que ya son varios miles.



diariodeunamitomana dijo
honey querida: te podría decir que crecer es cambiar y que la crisis es cambio, que la vida nos separa de los amigos pero de alguna manera nos vuelve a juntar, que un tropezón no es una caída, que qué se yo cuántas frases hechas. Pero la verdad, la gran e insuperable verdad es que conocer a dos bebés en una semana, es demasiado para las hormonas de cualquiera. Mis dos mejores amigas tuvieron entre las dos 15 hijos. Mis hormonas jamás tuvieron paz. bss amiga
27 Septiembre 2011 | 02:46 PM