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La Coctelera

Señorita Honeychurch

Como alguien que toca el piano con tanta pasión puede llevar una vida tan monótona (reverendo Beebe en "A room with a view")

29 Septiembre 2010

A salvo de Las Vegas en un sueno

Despues del amanecer en Zabriskie Point y del calorifico desayuno, volvemos a la carretera. Un paseo por Golden Canyon, anuncia un dia de calor desertico. Casi un par de millas entre canones, con esa vista peculiar de este valle, viendo desde abajo el punto que fue nuestro faro del amanecer.

Pasamos despues por otros puntos muy curiosos. Un mar de sal gigantesco por el que nos adentramos, Badwater, esa esplanada blanca que desde arriba parece harina y desde abajo una especie de azucar glas (nunca he sabido como se escribe esta palabra). Otro punto Devils Golf Course muestra unas curiosas formaciones salinas entre un pedregal. Todo yermo y baldio. Lo mas contrario a la fertilidad y la vida que pueda uno imaginar. Sed, calor y agotamiento. Paisaje unico y peculiar. Todavia dudo de si bello u horrendo. Si esto es belleza, es la belleza de lo arido. De lo no exultante, de la decrepitud.

Salimos del valle de la muerte, con mejor percepcion que cuando entramos. Las primeras impresiones, nos hacian dudar de que mereciera la pena conducir hasta ahi. Veiamos espacios semideserticos sin nada. Para eso los Monegros nos bastan, pensabamos. Poco a poco, el valle nos va ganando. Vamos penetrando en su belleza, en su crueldad, en su historia de muerte, retos y aventuras por la vida y un futuro mejor. En sus paisajes extremos imposibles. En su arena y su sal. En sus extranas plantas y sus colores ocres y dorados.

Saliendo del parque nacional, nos dirigimos a Las Vegas. Tras unas tres horas de camino llegamos a este engendro, donde solo vamos a pasar una tarde/noche. Tenia alguna duda de si resultaria suficiente. Ya no tengo ninguna.

Las Vegas es un homenaje al mal gusto, al aburrimiento general que consigue liberarse con el ocio simple y basico, a la liberacion del que en su vida se constrine, a los tacones, a los gordos y a los ludopatas.

Siempre supe que no iba ser la ciudad de mis suenos, pero siempre percibi algo mas romantico en esta ciudad de bodas express y escapadas desatadas. Como un cierto saborcillo retro de mafiosos y estudiantes de farra. Con sus hoteles mas decrepitos, sus calles paseables y sus personajes arreglados despilfarrando dolares y bebiendo whiskey a mansalva.

Ahora hay un Las Vegas antes y despues de conocerla. Objetivamente podria mantener practicamente todas las afirmaciones antes mencionadas, pero en mi mente es mucho mas plastificada y muchos menos libre y romantica de la que creia imaginar.

Llegamos en plena hora de calor. Un calor insoportable de desierto. Como lo que es. Una ciudad absurda en medio de un lugar inhabitable. Es sabado y parece que hordas humanas han decidido pasar alli el fin de semana. Gente fea. Sudorosa, en bermudas horribles y zapatillas gordas. Sujetando una bebida kilometrica en un vaso de reclamo con alguna forma de un hortera que les resulta encantador.

Dormimos en el Planet Hollywood, un hotel bastante bien ubicado,cerca de los hoteles mas emblematicos. Tras hacer el check-in en un fila kilometrica con novia en chanclas incluida, tomamos algo, discutimos un poco, y pasamos un punto de inflexion. Cosas de los viajes. Cosas de los grupos.

Finalmente decidimos ir a ver "Le reve" un espectaculo que me han recomendado en el hotel Wynn. Lo decidimos a pesar del escaso tiempo del que disponemos, viendo el calor que hace y las hordas humanas sudorosas. Un acierto.

Hay dos pases cada dia. Elegimos el de las siete de la tarde para ahorrarnos el calor. A todo correr, como viene siendo habitual ya en este viaje, nos cambiamos el look excursionista al look "hago lo que puedo para estar arreglada a pesar de llevar todo en una bolsa desde quince dias"  y nos vamos al Wynn.

Los hoteles son centros gigantescos. En ellos, aparte de los casinos de rigor, en los que conviven maquinas, mesas de black Jack, poker, apuestas a carreras de caballos, etc.,  hay tiendas y otras ofertas de lo mas variopinto.

El Wynn es de los mas lujosos. Con un diseno exterior mas sobrio, que carece de "ninots" e imitaciones urbanisticas de cualquier pelaje, alberga una cascada artificial, una especie de jardin de flores de tela y unas tiendas carisimas. Ferrari, La Perla, Manolos y similares, salpican galerias que van a dar al casino que lo invade todo. Al fondo el teatro.

Un teatro circular con una piscina en el centro. Nos sentamos dispuestos a disfrutar el alto precio de la entrada. Nos sorprende la corta duracion que nos avisan. Finalizado el espectaculo lo entendemos. No se puede mas. Es imposible realizar mas tiempo toda esa clase de virguerias bajo el agua.

Una tela que esconde la piscina se levanta. Despues toda clase de seres fantasticos, voladores y acuaticos, nos invaden de lado a lado, de arriba a abajo, salen por nuestro lado. Una piscina de maquinarias imposibles, actua manejando la tecnologia al servicio de un sueno. El de una chica asiatica en un vestido rojo. El nuestro en cada butaca. Seres voladores que salen de un cielo altisimo, trapecistas que giran en una bola de plata, forzudos que mantienen equilibrios imposibles, peces que se tiran desde el cielo. Un espectaculo maravilloso que nos pone a salvo de una ciudad tan terrenal.

Relajados, salimos a pasearnos los hoteles: que si el Venecia, que si el tal que si el cual.Una parada para comer en un japo en el centro comercial del  Cesar Palace. Por la ventana se ven las luces de la ciudad. Cher se mueve anunciando su espectaculo, como si tuviera veinte anos, en una pantalla gigante. A la salida,  El Belaggio nos abduce. Succionados por  sus pasillos y casinos, no conseguimos encontrar la puerta de salida. Se nota el amanecer del dia eterno. El cansancio hace mella, como el alcohol empieza a hacerla en los jovencitos que han ido a celebrar algun viaje de fin de curso vestidos de ese estilo arreglado ridiculo del adolescente amercicano. Los tacones en la mano, la noche por delante. Querer salir de un laberinto y adentrarse mas y mas mientras se cae la pestana en este entorno tan falso, es como vivir en una pesadilla.

Conseguimos salir, despues de encontrarnos con los tipicos espanoles ruidosos de farra en viaje de incentivos. Que pereza. Que gasto mas ridiculo. La fauna de la ciudad es increible, desde un baile de gala del cuerpo del ejercito de aire, con pelea de novios borrachos de uniforme incluida, hasta bailarinas con los cachetes al aire animando al personal en las mesas para jugar. Las vestimentas de las mujeres no pueden ser mas denigrantes. Y mas pequenas. La mezcla entre la bermuda y los escotes palabra de honor con vestidos mini y tacones imposibles, resulta mas equilibrada por la noche. Parece que es la ocasion para ponerse ese modelo que han visto en el Cuore local a la famosuela de moda. Que pueden salir de sus pueblos en medio de ninguna parte y ponerse de "tiros largos" por un dia. Superando la oferta a sus necesidades por una vez. A todo trapo, sintiendose libres y pensando por una noche que todo es posible.

Cuando consigo salir del laberinto del hotel, corro al mio despavorida. Quiero refugiarme en mi habitacion, aunque tambien tenga que atravesar el casino del mio propia. Yo ludofoba como soy.

Me merezco meterme en una cama gigante con Charlon Heston. En mi habitacion Ben-Hur.

Aunque fuera de la asociacion del rifle.

Tags: viajes, usa

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Señorita Honeychurch

madrid, España
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Soy la versión madrileña de Lucy Honeychurch, desde mi ventana veo un cuidado jardín, transito por las calles más exclusivas de mi ciudad y llevo una existencia "comme il faut"; trabajo en un lugar respetable, visto de forma respetable, pero...me "aburre" tanta contención: me rebelaré algún día?

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