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La Coctelera

Señorita Honeychurch

Como alguien que toca el piano con tanta pasión puede llevar una vida tan monótona (reverendo Beebe en "A room with a view")

25 Julio 2010

Feelin' the Groove

Hacía tiempo que no escribía recién llegada de una noche de juerga. Otros tiempos más frívolos en los que cada noche tenía una historia que contar se me aparecen ahora en mis recuerdos, mientras meneo todavía mi cuerpo de forma sinuosa. La calle fluye, todo el mundo está fuera y el botellón parece instaurado en la vía pública como las farolas. Mañana será otra historia. El olor a orines lo invadirá todo, como sucede en Madrid desde hace meses. Desde que empezó a apretar el calor y decidieron recortar los servicios de limpieza.

Ahora se me mueven los pies, me dan ganas de bailar al son del agua del grifo mientras me lavo los dientes, y las contraventanas de mi casa se mueven con el viento como si fueran un instrumento musical.

Todo en un día. Como esa vieja película de cuando yo era teenager, mi día ha transcurrido armónico y empastado, en un sin fin de actividades de lo más variopintas, regidas por la directora de orquesta más completa del universo. Porque tener swing es algo raro. Pero ella lo tiene y lo entrega a bocanadas a quien quiera compartirlo. Y hoy  nos lo ha regalado a Nor y a mí. Un trío maravilloso de conversaciones infinitas. Un día para Sky, mi querida Sky de chocolate, dulce y alegre, como los bombones que van rellenos de naranja. La ternura de Buster Keaton en la Filmoteca, contrastó con una exposición sobre los quinquis de los ochenta en La Casa Encendida. Explicar a una americana qué es un quinqui sería tarea imposible si no se tratase de Sky, el perejil de cuanta actividad cultural y musical se desarrolle en esta ciudad. Se puede hablar de quinquis, de Babieca el caballo del Cid, mientras recorremos Lavapiés en busca de un helado. De un helado que encontramos, y encima es un gelatto, palabra que ella usa con su español básico y más que suficiente para hacerse entender. Porque está claro que ser universal no es saber idiomas. Ni falta que le hace. Cuanto bilingüismo mal usado habrá por ahí, que no comunique ni la mitad. Porque para hablar hay que tener algo que decir. Y esto no le falta, a mi pequeña chocolatina sonriente.

Una hamburguesa en Peggy Sue, al más puro estilo 50's americano, nos lleva a Malasaña, donde Nor ha quedado con un grupo de gente muy variopinto. Genial él, genial las conversaciones kaftkianas con su amigo sobre convertirse en cucaracha y la vida gregaria de los insectos. Un poco de miedito. Un poco de ternura inspirada por un ser etéreo que se considera terrenal. Y no lo es en absoluto. Poco le conozco, pero eso se ve a la legua a nada que se haya conocido a alguien terrenal alguna vez. Y ni falta que hace que sea terrenal, con una pesa debajo de la cama es suficiente. Por si se vuela más de la cuenta, por si se te escapa el yo y se va de cañas a su aire. O se convierte en mantis religiosa.

Después fuimos a bailar, a sentir la música en el cuerpo y abandonarte a que haga lo que quiera. Cerrar la mente y dejarse fluir como si una corriente invadiese tus nervios, tus músculos y el aire que respiras. Y mecerse, saltar y elevar los brazos. Y mirarse, reirse y tomarse esa copa de menos de tanto tiempo. Y no tener más pretensión que ser feliz. Aunque sea por un rato. Aunque sea viviendo el ritmo en las venas, en los pies y en las orejas. Porque se mueven mis pendientes en cuanto agito la cabeza. Y mi pelo está pegado y atado en una coleta. Y la coleta se mueve de un lado a otro como si tuviera vida propia. Y salto, bailo y río.

Y cuando nos vamos a casa, un tío con el baile de san Vito, me coge de la cintura y me dice que soy la más guapa de la discoteca, me achucha y me da un beso en el cuello. Le digo que gracias mientras sonriendo hago una contorsión escapista. Porque me ha gustado. Qué le vamos a hacer. Me ha recordado esos días de impulsos y amanecidas. Esos días en los que era yo. Parece que me reencuentro.

Feelin' the Groove!!

servido por Honey 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Cata

Cata dijo

Ves Honey? Ves que bien lo estás haciendo????
Si es que.... aunque te cueste verlo, tu también tienes swing!!!!

*y al margen.... lo de los pises no hay quien lo aguante, el sábado estuvimos por chueca y era para morirse, ni en sanfermín hay semejante pestazo!!!!

27 Julio 2010 | 11:08 AM

Honey

Honey dijo

Yo siempre he tenido bastante swing, pero un poco particular, Cata. Me encanta la gente, pero la abierta, la que se expone, la que te cuenta y da, porque sí, porque es así, y no tiene ni miedos, ni dobleces, ni segundas intenciones. Y con esa gente, me lo paso Teta!. Y me voy al fin del mundo, en calcetines y pijama!.

Qué efluvios en mi barrio, hija, no veas...

27 Julio 2010 | 02:34 PM

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Sobre mí

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Señorita Honeychurch

madrid, España
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Soy la versión madrileña de Lucy Honeychurch, desde mi ventana veo un cuidado jardín, transito por las calles más exclusivas de mi ciudad y llevo una existencia "comme il faut"; trabajo en un lugar respetable, visto de forma respetable, pero...me "aburre" tanta contención: me rebelaré algún día?

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