Intentándolo
Recién llegada a casa, después de un fin de semana de descanso, que ha terminado con un incidente. Un incidente, que me ha dejado con un sabor de boca pésimo.
Desde hace muchos años tengo pánico a conducir. No sé si un par de accidentes, donde sentí en mis carnes estar dentro de un coche descontrolado que tendría que chocar en algún punto, o el exceso de responsabilidad de llevar algo peligroso cuyos múltiples variables están fuera de mi alcance, pero el caso es que me da miedo. El miedo siempre es algo irracional. Y yo siempre he tratado de ser racional en la vida. Muchas veces tan racional, que he dado la espalda a las emociones y a su entendimiento.
El caso es que poco a poco, estaba venciendo este miedo. En verano he conducido en la playa y me disponía a comprar mi primer coche. Bueno, creo que todavía me dispongo. Pero hoy, una sombra del peligro y de mi inutilidad ha sobrevolado por mis miedos y fantasmas. Dipuesta a llevarme al tren, salía de una rampa un poco empinada del garaje. Mi padre me había dicho que tenía que abrirme para salir. Y yo, como buena alumna, me he abierto tanto que me he quedado atascada. Viendo que la maniobra era excesiva, me he dispuesto a rectificar, pero la puerta asesina acechaba mis cuartos traseros. Implacable se ha tirado contra la luna de atrás del coche, rompiéndolo en mil añicos, pareciendo que lo partía por la mitad.
Me he sentido estúpida e inútil. Torpe e incapaz de superar esta limitación que poca gente tiene. Es curioso, en realidad es algo que hace todo el mundo. Pero parece que para mí cosas que hace todo el mundo son algo así como imposibles, resultándome sencillas otras que, en general, parecen más complicadas. Rarita que es una.
Por supuesto, he perdido el tren. Le hemos tenido que perseguir hasta Valencia. Con un silencio de frustración en el ambiente. Seguro que con un cabreo de mi padre, contenido para no herirme más.
En este momento estoy intentando luchar contra mi yo lorquiano, ese que me dice "esto es una señal" y tú como mucho puedes ir en bicicleta. Intentado no hacerme caso y no arrugarme como los garbanzos a remojo del cocido. Pero es que estoy floja, a nada me vengo abajo. Un soplo de viento me derrumba como a un brotecito joven y verde que, por fin, sale después de un periodo de sequía.
Mañana tendré que volver a trabajar. Tengo pendiente una conversación con mi jefe que también me preocupa.
Preocupación de mierda. Me pregunto por qué no seré yo más "viva la Virgen". Me prometo migrar a un hedonismo más vulgar y simple. Dedicarme a comprarme ropa, pintarme el ojo, salir y hasta follar. Como dice Ymiki. Parece que eso es lo más razonable después de todo.
Total, son dos días.



Mandy dijo
No por Dios no sucumbas al tremendismo y a las señales profeticas. Que uno puede tener miedo y ser valiente.... despues de todo el sentido existencial del miedo es el superarlo ¿porque otro motivo iba a existir?
Como diría Mandy si hay que pintarnos nos pintamos, si hay que conducir conducimos y si hay que follar se folla y si no se hace que no sea por el miedo.
22 Marzo 2010 | 01:11 PM