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La Coctelera

Señorita Honeychurch

Como alguien que toca el piano con tanta pasión puede llevar una vida tan monótona (reverendo Beebe en "A room with a view")

31 Enero 2010

Una mañana en China

Esta mañana estuve en China; un par de horas.

Fui por la ruta de la seda dejando atrás Venecia y su Puerto hacinado de embarcaciones, paquetes, preparativos y humedad. En unos tiempos, donde la suciedad era distinta y los marinos llevaban mapas enrollados como pergaminos, sextantes y velas como únicos aliados enlos viajes. Tiempos de Marco Polo viajando hacia la ruta de la seda. Llegando a mercados donde olía a especias y ungüentos y las vestimentas eran tan distintas que, ni por asomo, hacían presagiar un mundo mucho más global en el que todos somos tan parecidos. Mercados llenos de gente y griterío, donde las almas se mueven activas e inquietas oyéndose su tumulto encarnado por la orquesta tocando sus cuerdas vocales.

Llegando a China, los violines se transformaron en una especie de cítaras que nos llevaban a la corte imperial. A horizontes lejanos de emperadores y ríos plomizos. A pueblos comiendo con palillos y a templos con inciensos de antes de la revolución de Mao.

Sumida en un síndrome premenstrual agudo, sintiéndome la más miserable de la tierra, apunto de estallar mi vientre y mi pecho, con la lágrima fácil y el corazón tierno, me he dejado llevar a Oriente por Tan Dun. El compositor chino ha invadido un auditorio lleno de toses y miasmas, un auditorio lleno de rostros pálidos de ojos redondos, convirtiéndolo en un exótico viaje al Oriente de ayer y de hoy. Mezclando sonidos de cuerda percusionada, violines y chelos transformados en miles de instrumentos diferentes y añadiendo percusiones de hoy algo insólitas como llantas colgadas en bastidor, ha conseguido un todo armónico y expresivo, un todo absoluto y evocador de la China de muchos tiempos simultáneos.

 Y yo me he dejado llevar, como quien coge una nube hacia donde ella quiera llevarle, disfrutando de un viaje con retorno al punto más lejano al que se quiera ir. Es lo bello de la música, del arte en general; si lo sientes te lleva lejos sin moverte del sitio. Sin decidir muy bien nada, sin pensar a donde ir, ni cómo, ni porqué. Simplemente encontrándote en otro mundo de repente. En una especie de sopor gratificante dirigido por violines, vientos, chelos, percusión y la batuta expresiva de un Tan Dun viviendo su obra, en cada gesto de su cara.

Lang Lang, acabó tocando el piano hasta con los codos, en una pieza que iba de los agudos a los graves sin mediar ni medio segundo. Con su cutis terso y su rostro aniñado, sus manitas corrían enajenadas de un lado a otro del piano, dejando ver un puño de strass. Detalle de glamour para el que dicen, es posible que sea el mejor pianista del mundo. El piano es un instrumento Occidental, y sacarle los sonidos que te transportan a la magia de Oriente tan característicos de Tan Dun no resulta tan sencillo. Pero oí pájaros y sonidos de agua mientras Lang-Lang agitaba sus manos como poseído. 

Hoy tengo que darles las gracias, a ellos y a los Reyes Magos que me trajeron la entrada del concierto. Sin ese viaje a China, sin ese deambular por la ruta de la seda, sin ese zarpar de Venecia mi día no hubiera abandonado el tono gris oscuro de estos días previos al rojo. Porque a veces tengo que viajar lejos muy lejos, aunque no me mueva del sitio.

 

servido por Honey 12 comentarios compártelo

12 comentarios · Escribe aquí tu comentario

am_zoo

am_zoo dijo

La ONE!!!!!! Qué nivel, Honey!!!! Señora orquesta.

Ví a Lang Lang en directo tocando 2 conciertos de Beethoven en un mismo concierto, uno en cada parte (eso es de crack), pero no me impresionó.
Va sobrado de técnica, pero musicalmente faltaba algo.

Yundi Li sí me impresionó.

Eso sí, ninguno de los 2 es el mejor del mundo. Eso de "el mejor pianista del mundo" es imposible de decirlo, pero si se pudiese hablar del mejor del mundo habría una veintena por delante de ellos.

Y lo de dirigir su propia música, eso es lo máximo.

1 Febrero 2010 | 12:14 AM

Honey

Honey dijo

Tienes razón, eso son etiquetas al fin y al cabo. Yo no soy capaz de apreciar las diferencias, y menos con una obra tan desconocida.
Pero me impresionó la originalidad de la pieza, me encantó, la verdad. Me gustó más la pieza de Tan Dun llamada "Marco Polo" en la que n o había piano, que la pieza que tocó Lang Lang. Me pareció superoriginal, con sonidos que no son habituales. Una delicia, vaya.

1 Febrero 2010 | 09:10 PM

am_zoo

am_zoo dijo

Puedes aprender a apreciar más las diferencias yendo más a escuchar a la ONE. Tú que puedes...

Seguro que entre Lang Lang y Barry Harris has encontrado cien mil diferencias. ;)

1 Febrero 2010 | 10:33 PM

Honey

Honey dijo

Uy sí, muy diferente. Barry era fuego y Lang Lang era aire. Barry bailaba con el piano, hablaba con él y Lang Lang volaba de puntillas cayendo sobre los dedos.
Muy distintos, pero también eran muy distintas las piezas.
Tendré que seguir aprendiendo. ;)

2 Febrero 2010 | 12:03 AM

am_zoo

am_zoo dijo

Y a ti qué te gusta más, el fuego o el aire?

2 Febrero 2010 | 03:15 PM

Honey

Honey dijo

El fuego cuando tengo frío y el aire cuando me abraso...

2 Febrero 2010 | 09:22 PM

am_zoo

am_zoo dijo

O puedes soplar la llama suavemente sin apagarla...

2 Febrero 2010 | 10:14 PM

laluzenmi

laluzenmi dijo

qué gran conversación! como en los viejos tiempos...

(y lang lang me cae fatal).

2 Febrero 2010 | 10:48 PM

Honey

Honey dijo

Jejeje, sí, como en los viejos tiempos, de conversaciones que se nos iban de las manos...Da gusto recordarlo.
Y me quedo con Barry, la verdad.

Besos a los dos,

3 Febrero 2010 | 12:26 PM

am_zoo

am_zoo dijo

Los viejos tiempos en los que descubríamos a Barry Harris de madrugada.

3 Febrero 2010 | 03:47 PM

yocreoquesi

yocreoquesi dijo

Afortunados los que tienen alas para viajar sentados, pues nunca se les acabara la tierra... precioso lo que has escrito.

6 Febrero 2010 | 12:12 AM

Honey

Honey dijo

Gracias poetisa!

7 Febrero 2010 | 10:26 PM

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Señorita Honeychurch

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Soy la versión madrileña de Lucy Honeychurch, desde mi ventana veo un cuidado jardín, transito por las calles más exclusivas de mi ciudad y llevo una existencia "comme il faut"; trabajo en un lugar respetable, visto de forma respetable, pero...me "aburre" tanta contención: me rebelaré algún día?

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