Rio es sinuoso como una bossa silenciosa
Escribiendo en uno de esos ordenadores de hotel que te cobran por minutos, enfrente de la playa de Ipanema. No se que cancion escribiria Vinicius de Moraes desde un business center situado enfrente de este playon de Rio, con los cristales tintados para que no deslumbre el sol hasta un poco por encima de mi coronilla. Siempre se puede levantar una un poco, para ver el espectaculo de esta ciudad: su eterno paseo maritimo.
Rio es un paseo maritimo interminable, sembrado de monticulos de mas o menos tamano forrados del verde de una vegetacion tropical. De esa que en Madrid jamas llegaremos a ver. Una sucesion de playas que compiten en belleza y amplitud, con un litoral tan sinuoso y complicado como el de las rias gallegas, aunque no tengan nada que ver. Los paseos maritimos de Ipanema y Copacabana son una especie de Gran Via en la que lo que se vende y compra es carne humana, ejercicio, y agua de coco en los chiringuitos que periodicamente se situan de forma estrategica para que nunca falte algo de beber.
Los brasilenos son mucho mas tranquilos de lo que esperaba, poco gritones y bastante deportistas, aunque no siempre logren eliminar del todo la feijoada con sus carreras al sol. El deambular arriba y abajo de Copacabana e Ipanema comienza muy temprano por la manana y se prolonga hasta la puesta de sol, que por estas fechas todavia se pone en la montana.
Llegamos el sabado por la noche, despues de un vuelo bueno pero largo. A punto estuvimos de empalmar e ir al ensayo de una escuela de samba, pero el bajon de 45 minutos en coche, pudo con nosotros y terminamos tomando una cerveza y yendonos a la cama. Yo con una gran pena por no ver ese ensayo, que ya sabeis que a mi me va la marcha y estuve casi dos anos dando clases de samba, y con la incapacidad del que no puede tirar mas del body en ciertos momentos. La sambaterapia supongo que la dejaremos para Salvador de Bahia, que en realidad dicen que es el alma de Brasil, el origen de gran parte de la personalidad de este pais, alegre, y mezcla de portugues y africano con las mas diversas proporciones surgidas de combinaciones infinitas.
El domingo transcurrio dominguero. Un domingo dominguero es exactamente lo que queria hacer en Rio. Mezclarnos con los gays del posto numero 9, para ver cuerpazos y desmitificar parte de la fama de este pais de culto al cuerpo y a la naturaleza exuberante. Mi primer bano en Ipanema fue un poco hostil. Tanto Copacabana como Ipanema son muy peligrosas para el bano, y me lleve mi primer revolcon de una ola. Hoy me he llevado el segundo y todavia estoy sacando agua salada de la nariz, las orejas y no se si de mas orificios de mi cuerpo.
Paseos, mercadillo de artesania, encuentros con la madrina de la boda y los hermanos del novio. Como si Rio fuese ese pueblo de vacaciones donde siempre te encuentras a alguien y no una ciudad con millones de habitantes de una extension gigantesca. La parada para comer, nos trajo a Norbi y Jorge de forma repentina, en una de esas zumerias de comida rapida que estan por todas partes. Lo dicho, como irse "al pueblo" es Rio. Dos veces a la familia del novio y otra a los amigos. Me siento como en casa desde el primer dia. Un poco peligroso, puesto que se supone que hay que tener muchas precauciones en esta ciudad.
Por la noche vamos a cenar a un Rodizio, y me pongo ciega a carne. Reconstitucion despues de las bayas. Muy rico todo y me sento de cine, aunque la idea era bajarlo despues en un local de samba bailando un poco. No ha habido forma. Llegar un domingo es la peor idea que se puede tener para disfrutar Rio "la nuit". Despues de coger un taxi y recorrernos todo Copacabana hasta el centro y meternos por callecillas llenas de puterio que luego resultaron ser travestis, el local estaba cerrado. Tambien lo esta hoy, asi que me quedo sin poder ver la samba de Rio. Vere la de Bahia, espero.
Hoy ha sido un dia maravilloso. Los astros y el tiempo se han aliado con nosotros para darnos cielo nublado para no quemarnos cuando andamos por la playa o por la ciudad y despejar el panorama cuando subimos al Pan de Azucar o al Cristo de Corcovado. Rio tiene un emplazamiento unico. Mas que cosas concretas para ver, es una ciudad para disfrutar. Subirse a los altos y ver una orografia casi imposible de concebir, con playas, bahias, montes con vegetacion y bosque es todo un espectaculo.
Las vistas desde el Corcovado permiten hacerse una idea de la complicacion de una ciudad adaptada a un medio sinuoso y sensual. Como si ya el terreno fuera un movimiento de samba o una bossa nova.
El cielo es un trajin, helicopteros, ala deltas, aviones, avionetas y cometas surcan los cielos de una ciudad cuya belleza tambien es aerea, porque se trata de elementos esenciales, tierra, mar, aire y montana es una combinacion casi perfecta.
Me esta faltando musica. Me gustaria escuchar esa musica brasilena que me encanta. En sus multiples variedades. Ayer pasamos por Garota de Ipanema, dicen que el bar donde Vinicius escribio la famosa cancion. Silencio y comida.
Tambien estamos teniendo muchas risas en el viaje, hemos comprado una muneca a la que fotografiamos en casa lugar representativo "la negra viajera" como una Carmen Miranda acicalada posando en los lugares mas diversos.
Manana nos vamos a Paraty, cogeremos un autobus por la manana. Estaremos tres dias que espero sean musicales y estivales, aunque dicen que amenaza un frente frio.
Llevaremos nuestro calor y mucho buen humor.

blogmulo dijo
¡Quiero volver a Río!
4 Enero 2010 | 10:46 PM