Ciudadano Apestado
Nos gusta vivir en el centro. Madrid es protagonista en nuestras vidas. A la vez que se transforma y evoluciona, nosotros también lo hacemos, porque somos personas permeables que interactuamos con el medio. Siempre he pensado que mi barrio me ha ido transformando poco a poco; el diálogo con el frutero, el de la tienda de alimentación, los pescaderos castizos. El predominio de una realidad variopinta y versátil, voluble y caprichosa. El permanente cambio con el que el barrio se viste unas veces de lujo de Soho neoyorkino y otras de cutrerío cañí del más auténtico sabor a aceitunas y vermouth. Y casi todas sus facetas nos encantan. Aguantamos los desmadres de las fiestas de Chueca, cuando los fiesteros hacen sus necesidades en los portales. Escuchamos los comentarios de las vecinas de toda la vida, ya entraditas en años, sobre los descubrimientos escatológicos que realizan en sus escaleras, mientras compramos cuarto y mitad de tomates y llenamos el carrito de la compra.
Y nos hemos acostumbrado a soplar al oído a los ciegos los obstáculos mutantes que se van encontrando por la calle. Sin tocarles, que no les gusta. Porque el barrio también tiene un sinfín de andamiajes y excavaciones petrolíferas que se suceden, no sé si para dar trabajo a los obreros o a los sanitarios del servicio de traumatología, a juzgar como se colocan los pasos para peatones.
Pero todo esto lo entendemos. Sabemos que para que las cosas mejoren hay que invertir en ellas. Aunque se pueda hacer mejor, con más consideración hacia las abuelillas que se encuentran con obstáculos permanentes y con descarrilamientos de los carritos de la compra.
Lo que resulta complicado de entender, porque no le vemos ningún fin, aparte del posible renacimiento del "arte povera", es la acumulación de porquería en nuestro querido centro. Nuestro pequeño reducto de sabor madrileño, nuestro cogollito de libertad que, en cuanto se descuida, se convierte en libertinaje, en una pocilga de guarros que no pueden tener cariño a este asfalto de muchos años, a este escenario de vidas que siempre acoge a aquel que desea integrarse en su paisaje voluble, variable, caprichoso y sobre todo vivo.
Por eso, los que queremos al centro de Madrid, vamos a exigir cambios al Ayuntamiento. Pedirle que cuide la limpieza, la contaminación de todo tipo y sobre todo la educación de los ciudadanos y visitantes. Porque Madrid acoge a todos, pero quiere recibir con sus mejores galas, no como si tuviera el complejo de Diógenes. Para ello un amigo querido ha abierto un grupo en Facebook que se llama "Ciudadano Apestado", y en el que se pretenden subir fotos y comentarios sobre lo que cada uno vayamos detectando respecto a este tema en nuestro Madrid. Pretender ser un altavoz único y organizado. Así que estáis todos invitados a colaborar.
Muchas gracias



ROCIO dijo
Querida "literata" guapa, este post es digno de ser publicado en los diarios gratuitos madridleños, aquellos que terminan también por los suelos de las calles de la ciudad y en el metro...
Por cierto, que ayer aprendí de donde sale la palabra "sorrunillo" que tanto te gusta y que también se podría aplicar a lo descrito... ;-)
Besos
5 Agosto 2009 | 06:18 PM