De conciertos y desconciertos
Julio es un mes de conciertos, de movimiento, de mucho trabajo. Un mes de fines de semana en la playa y de domingos de "todo incluido"; paddle mañanero, playa, comida en la terraza de mi ático viendo el mar, tren a Madrid y fin de fiesta con algún concierto estival.
El pasado domingo fue Gilberto Gil. A un mensaje encargando cervecita y sandwich para amenizar la velada, mis queridos amigos me recibieron con un asiento en tercera fila con las viandas preparadas y un espirítu de buen rollo ya instalado en sus cuerpecillos. Porque Gilberto fue todo buen rollo, pero éste cala más o menos en función de la atracción que encuentre en el polo opuesto de los que están enfrente, en esas sillas de plástico en las que han convertido el patio de butacas aterciopelado de los teatros, en esas gradas empinadas cuyas tablas suenan con los bailes y la reclamación de los bises. Y entre nosotros Gilberto, con su cuerpecillo delgado de junco mecido por el viento, sus bailes arrítmicos y simpáticos, caló rápido con su buen humor. Nos habló, nos cantó, nos bailó, aunque no hablara tan bien español ni bailara como Madonna.
A ella fui a verla el jueves, con su parafernalia, su montaje alucinante, sus bailarines mágicos y sus audiovisuales fantásticos. Todo estudiado, todo programado, todo producido por una maga inteligente que sabe sacar siempre lo mejor de cada momento, de cada milisegundo de su vida que pudiera ser octogenaria si fuera por acumulación de lo vivido. Pero no hubo lugar a la química, ni a la simpatía, ni a la humildad. Madonna es una diva y eso es lo que hay. Ni lugar para un bis, ni saludar a los aplausos. Aplausos bastante más templados de lo que cabía esperar, en cualquier caso, o eso me pareció. El Vicente Calderón no estaba lleno, las vacaciones, la crisis y el precio de una entrada cuyo precio mínimo eran 100 euros y que imagino dará derecho a bajarse toda su discografía. Ella potente, con un físico fuerte imprescindible para aguantar esas exigencias, impresionante para su edad y en términos absolutos, provocaba y reinventaba algunos de sus temas clásicos. Muchos empeorándolos, al menos para mí, pero Madonna está en el presente y en el futuro, el pasado le interesa poco o nada. Pero quizá debiera empezar a aprender de Gilberto y de otros viejos músicos, clásicos y simpáticos, comunicativos, y dejar su frialdad que le va a requerir bailes imposibles cuando pase de década, porque se está metiendo en un lío imposible de ejercicios, dietas y provocación cuando solo queremos que nos hable. Y hablar es más duradero que un buen cuadriceps, por fuerte que sea.
Y entre concierto y concierto, mi desconcierto con los hombres no hace más que crecer. Reencuentros ilusionados, que pronto fueron desilusionados, personas que pasan de no saber qué quieren a no reconocer que tienen miedo a vivir. Que se instalan en lo vulgar porque es más fácil, porque lo valioso siempre cuesta más. También sabe más. Pero hay gente que prefiere ubicarse en lo insípido y pensar que no sabe lo que quiere. Como si fuera a tener una revelación por arte de magia. Uno se hace eligiendo. Uno elige como es y como no quiere ser. Y lo que no le gusta intenta cambiarlo. Con humildad y valentía. Reconociéndose en los errores y las debilidades. Decidiendo como quiere ser y como quiere estar. Y esforzándose aunque cueste. Y ante los bloqueos y el desánimo, 60 euros la sesión y no complicar a nadie. Y no ilusionar a nadie con milongas.
¿Se podrá elegir ser lesbiana?



NiFruteroNiCachas dijo
U2 llenó las 2 noches en el Camp Nou. 90mil personas. Qué Bestialidad!!! Estar a primera fila es una locura.
http://www.youtube.com/watch?v=LwumOKZBiio
http://www.youtube.com/watch?v=6iwFAY9Nhys
Y entre uno y otro, aproveché para ir a Liceu. "Salomé", de Richard Strauss. Uno de mis favoritos. Estuvo bien; correcto. El público demasiado entusiasta con la soprano protagonista y demasiado frío con el resto. Y el director musical ni siquiera salió al final a saludar. No entiendo por qué...
Hace 10 días, disfruté con Winton Marsalis y su orquesta de Jazz. Sus temas son geniales y preciosos. No estaba el negro repanchingao de LaLuz, y tampoco Wycliffe Gordon entre los trombonistas. Me hacía ilusión poderlo escuchar en directo, pero...
La próxima es Londres. U2 en Wembley. ida y vuelta (sin tarjeta de crédito). A la aventura total. Pero volverá a salir Bono, con sus 50 tacos, su barriguita, su cabeza que se queda calva, su complejo de enano y su cara fea de mala hostia. Y volverá loca a la gente y le gritaran "Bono, te quierooo!!!!!!!!". Y será una locuraaaaaaaaaaa!!!!
Y de desconciertos ni te hablo. Estoy fuera de órbita.
29 Julio 2009 | 01:07 AM