Aclimatadas en Sumba
Ya parecemos embajadoras de la ONU. Hacemos los protocolos con gran naturalidad y parece que hasta nos van cogiendo carino por aqui.
El dia de hoy comienza con un desayuno a las 7 de la manana en nuestro porche particular. La luz del dia esta clara, el aire fresco, el mar al fondo de un jardin lleno de buganvillas de colores.
Me siento como una exploradora del 1900 a la que le han preparado el desayuno en una tienda en la sabana. El cafe soluble, la leche en polvo y la especie de tortita de platano se acompanan de sonrisas y saludos.
Empezamos nuestro periplo hacia la zona de Lamboya. Al llegar a Tambolaka, el mercado ha despertado lleno de verduras y pollos, esos raquiticos que nos comeremos por la noche. El paseo es interesante porque recorremos la isal. Praderas en Pasola donde se libra la batalla de caballos anual, palmerales, arrozales y otras zonas mas secas estan repletas de ninos vestidos de naranja que van al colegio. Escenas cotidianas acompanan nuestro camino hasta la zona de Wanokaka, donde visitamos los poblados de Praigoli y Waigoli. Dos pueblos autenticos, donde nos recibe otro enjambre de ninos a los que vamos dando caramelos, globos y piruletas (solo sentimos no habernos traido unos matasuegras que hubieran dado momentos muy graciosos).
Protocolo, cigarrillos, libro de firmas que nos entrega una mujer encantadora que solo quiere tocarnos y llevarnos a su casa para sentarnos en ella a la fresca, en esas superficies de bambu que les libran un poco de los calores sofocantes debajo de sus tejados tan altos y extranos (son muy dificiles de describir, nunca habia visto nada igual, os tendre que poner fotos).
Hacemos miles de fotos porque a los ninos les encantan. La senora tambien quiere junto a sus ninos, pero parece decirnos que le traigamos una impresa para ella. Tambien mira nuestros pendientes y nos parece que nos pregunta si somos cristianas y que le gusta la idea. Es agradabale casitener una conversacion con alguien local
El pueblo aparte de las casas tipicas, tiene tumbas megaliticas de curiosas formas.
En Waigoli el exito lo tienen los globos y los mayores tienen sus dosis de cigarrillos y jabones. Es un pueblo mas grande con una decena de casas. en una de ellas una abuelita viste de forma tradicional con los pechos descubiertos. No le importa que la fotografie, son muy amables.
Diciendo adios en su idioma (Salamatyala), nos vamos a comer cerca de Marosi Beach ya en el area de Lamboya.
Vamos a un hotel sin huespedes propiedad de un frances. Nos recibe un surfero del mismo pais, de la Bretana, con pelo largo y sudado de arriba abajo. Es un cachondo y enrollado. Va persiguiendo la ola por el mundo. Despues de tomarnos unos spaguetti con tomate (nos explica que como no hay nadie apenas tienen suministros), nos despedimos y nos vamos a la playa de Marossi.
La llegada ofrece un paisaje lleno de campos de arroz y palmerales. La playa tambien tiene una arena blanquisima y aspera, en una primera franja una laguna de rocas a remojo llena de cangrejos y similares, y un fondo de olas que rompen en altura. En medio de la playa, una isleta corta en dos trozos una playa gigante que termina en acantilados. En la orilla, todo tipo de corales, erizos, conchas enormes y hasta una estrella de mar de color azul, hacen un bodegon en pocos minutos. Resulta complicado el bano, hay pocas zonas sin rocas y donde te puedes banar no parece tener profundidad suficiente.
Ya de vuelta, vamos adormiladas viendo el paisaje hata llegar a nuestro hotel y a nuestra cabana, donde despues de nuestra ducha fria nos espera otra vez el apetitoso menu que nos va a salir por las orejillas: sopa, pollo, arroz y patatas.
Ayer les pedimos papaya y nos la pusieron (crece por todas partes), asi que hoy hemos pedido berenjenas y pescado para manana. A ver si hay suerte.
Manan es nuestro ultimo dia completo en Sumba, una isla interesantisima desde el punto de vista etnografico. Salvo que cancelen el vuelo y nos quedemos a vivir aqui, metidas entre mosquiteras e intimas amigas de los geckos que se meten en nuestras habitaciones por las noches. Son inofensivos hemos creido entender, pero son como lagartos gigantes, un primo no tan lejano del sanguinario dragon de Komodo que vive un poquito mas alla, pasado Flores y Labuan Bajo. Se oyen como si fueran ratan cuando andan por la habitacion.
Hoy me pondre tapones.
(Escrito el 6 de junio 2009)
