Soy un pez marron y rojo
Hoy ha sido un dia redondo. Desde el despertar con menos sueno, por ir superando el jet lag el dia ha sido armonico y feliz.
Amanecer viendo a un misionero aleman paseando un mono albino por la playa para luego darse un bano tranquilo con el mono encaramado a su cabeza, ya auguraba un buen dia.
Un barquito pequeno, nosotras cuatro, un padre y un hijo alemanes y el balsero local que no hablaba mucho ingles, nos adentramos a primerisima hora de la manna hacia una isla casi a 50 minutos en barca de Flores y nuestras cabanas.
La isla acordonada de un arrecife de coral, tiene una lengua blanca que se va desvaneciendo en turquesa claro hasta oscurecer un poco y volverse un azul mas intenso.
Nuestro simpatico balsero ,que luego no pararia de mirarnos nuestros culetes y darnos sustos cogiendonos las piernas para ensenarnos bichos que nunca llegabamos a entender cual era su nombre, paro la balsa a unos cuantos metros de llegar a la orilla de la isla.
Otro universo se abria ahi abajo. Mil tipos de peces de todos los colores y formas nadaban junto a corales vivos y muertos. Flores fue una de las islas mas afectadas por el Tsunami. Ahora la fauna y la flora se estan restableciendo pero todavia no tienen el esplendor de antano que lo hacen una de las mejores zonas del mundo para bucear.
Desconozco como seria antes, pero ahora con el simple tubo y las gafas, se ve de todo ahi abajo. Peces amarillos largos, peces trompetas, estrellas de mar enormes y de un color azul intenso, peces rayados, de colores difuminados, en grupo, solitos, conchas con boca que la cierran con la corriente y un sin fin de plantas marinas de los mas diversos formatos y colores. Fascinante, simplemente hipnotizador y relajante, hasta que he visto que el mar estaba a rayas y una especie de banda de negros peces como cintas serpenteantes me han hecho salir con las aletas como helices hacia nuestro barquito.
Tras un buen rato de snorkel, hemos ido a la playa blanca. Toda una isla para nosotros. Seis personas debajo de un arbol tomando arroz, verdures y atun metido en unos termos magicos que nos han convertido en robinsones de cinco estrellas Michelin (no por el menu, sino por el lugar).
Hemos paseado, recogido caracolas y hecho fotos plantando un tronco como tripode para autofotografiarnos. Al cabo de un rato vuelta al agua. Mas vida marina, mas peces y mas culo en pompa saliendo a la superficie como un flotador. Resultado: tengo el culo rojo como un tomate. Soy un pececillo marron y rojo que manana volara a la isla de Sumba y se convertira en pez volador, especie que tambien hemos visto y no sabiamos si era un pajaro o un pez saltarin.
De vuelta se aprecia la isla de Flores, con sus volcanes, su tupida vegetacion y sus playas blancas, como el verdadero tesoro que alguna vez encontraron los piratas o aquellas peliculas de Burt Lancaster, llenas de aborigenes de pelo largo que enamoraban y de misioneros y monjas trabajando codo a codo en hospitales donde surge el amor.
Nuestro complejito, rezuma el sabor de esas peliculas antiguas de descubrimientos o senores de las moscas con caracolas como cetros.
Sentadas en nuestra playa, solas, vemos a un chaval que nos vende conchas. Compramos algunas para colaborar. Avisa a una nube de chavales que se rien y hacen el cabra antes de echar las redes para pescar pescados que luego nos comeremos a la brasa.
Quieren que les hagamos fotos. Saco mi camara y les hago un autentico book, en el que cada uno saca su personalidad. El payaso, el gamberrillo, el timido, el que ha visto un video de rap. Un nina preciosa esta sola entre todo el chavalerio gamberrete. Le hago fotos y posa como una autentica modelo. Un momento divertido mientras el sol se ponia al fondo, las nubes eran etereas y un color rojo se reflejaba en el cielo y en el mar. Una barquita bailaba al sol de la luz tremula del momento.
Tras una ducha, de Nuevo una cena buenisima a base de pescado a la brasa, patatas y berenjenas. Papaya de postre, una fruta que estoy comiendo en cantidad.
Manana, otra vez a una hora intempestiva, volamos a Sumba. Esperamos tener suerte conn el vuelo, los alemanes nos han dicho que a ellos les cancelaron un vuelo por dos dias. Asi es el tema. Afortunadamente tenemos en Bali varios dias de colchon. Esperamos que todo siga igual de bien que hasta ahora.
El pececillo se despide desde este paraiso perdido. No se cuando podre volver a conectar.


Gonzalo Darko dijo
Joooooooooooooooooo yo quiero snorkel....
Que pintaza tiene el viaje que os estais marcando...acuérdate de los mortales menos afortunados que seguimos aquí en Madrid ok? Un beeeeeeso.
4 Junio 2009 | 06:56 PM