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La Coctelera

Señorita Honeychurch

Como alguien que toca el piano con tanta pasión puede llevar una vida tan monótona (reverendo Beebe en "A room with a view")

24 Mayo 2009

Playas, relojes suizos, danzas y citas

Me he levantado con carraspera. Ayer bajó la temperatura de tal manera, que pese a salir con gabardina hoy tengo las vías respiratorias como el esparto. Me estoy enchufando de todo para evitar pasar un catarro en las líneas aéreas malasias.

Pero la gabardina era necesaria. Era parte del atrezzo de una cita a ciegas que debía comenzar con un "santo y seña" muy particular; "es cierto que el perro de San Roque ya no tiene rabo?" y la contestación "sé de buena tinta que Ramón Ramirez se lo ha cortado", debía de dar comienzo a un primer conocimiento que solo por el inicio debía de ser, al menos, divertido. Así fue, estuvo trufado de coincidencias y de gente común, regado por tónicas y cerveza y con una aparición estelar que no tuvo precio: un arco iris completo. Un arco iris fabuloso que se veía de principio a fin por encima de los tejados de Lavapiés con algunas casas iluminadas y un cielo de cuadro de Turner o de cualquier otro pintor romántico inglés. Daban ganas de pasar por debajo en plan Judy Garland en el Mago de Oz. Lo pasé bien. Sé que podríamos ser amigos. Ahora bien, de ahí a algo más no lo sé. Ahora estoy en Indonesia y desde allí es dificil valorar. En cualquier caso, está bien conocer gente nueva, aunque en mi vida creo que es dificil meter ya a más gente.

Estaba ayer descansadita después de la paliza del viernes en baile. Estoy en un momento dulce con el profesor. Me lo estoy pasando bien bailando. En este contexto me da pena terminar esta semana las clases. En Junio empiezan los ensayos para el show de fin de curso. Eso y el calor me hacen desistir. Bailar en una auténtica sauna, salir como recién duchado y no poder verte ni en los espejos de la sala que están totalmente empañados, me resulta una auténtica tortura. Eso y los ensayos de los sábados por los que no paso. El fin de semana hay que ser libre, hacer lo que te pida el cuerpecillo. Y a mi me pide viajes y playa, fiestas y nocturnidad. Cosas incompatibles con los ensayos sudorosos y exigentes. El lunes no tengo clase, mi profe va a impartir una master class en Fama. Si queréis ver una de las coreografías que hacemos en clase, no tenéis más que ver esta semana martes o miércoles dicho programa. Mi profe es Carlos. Ya le he dicho que les meta caña, que no disimule su mala leche.

Esta semana lo he pasado bien. Contra todo pronóstico, después de un San Isidro relajado y playero, lleno de paseos, cenas y familia, el madrugón del lunes para irme a Suiza no lo llevé mal. Dos cantones, dos idiomas, aviones y muchos inversores, fueron acompañados por un viaje en tren lleno de paisajes verdes y lagos, casitas rollo Heidi y mucha pulcritud. La gente no se mira.  Yo me fijo en estas cosas, mientras mi compañeros caen derrotados en un sueño que se pierde paisajes y personas. La asepsia lo inunda todo, con una educación de barrera infranqueable. La comida pasa de francesa a alemana, el idioma pasa de francés a alemán, incluso algunas pautas de comportamiento pasan de francesas a alemanas, pero en todo momento un factor común de impersonalidad lo domina todo. Nos dio tiempo a darnos un paseo por Zurich y decidí comprarme un swatch para el viaje. Ya que estaba allí, me resultaba gracioso llevármelo de recuerdo y aprovechar esos escasos momentos de compras. Me duró funcionando lo que tardamos en aterrizar en Madrid. Probablemente para llamarme boba y hacerme ir a la tienda de Preciados para cambiarlo y ver que me había salido más caro en Suiza.

Cuando llegué a casa, miré mis correos y entre ellos el mejor mensaje de venta que había escuchado en todo el día; una amiga vendía el disco de hip-hop de su novio con un entusiasmo mucho mayor que el que yo podía mostrar en mi venta suiza. Ante dicha oferta, exótica en mi contexto mental, no podía más que gritar "lo compro", cual "frase-objeto de deseo" que había estado intentado escuchar durante todo el día.

Soy facilona, después de estos viajes compro todo lo que suene a volver a mi ser, a recolocarme en mi centro madrileño, diverso, variopinto e intenso. Como los post-batiburrillo que me salen después de llevar tanto tiempo sin escribir.

 

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davichof

davichof dijo

A mi me gusta tus post batiburrillo...así es un poco la vida. Un abrazo.

30 Mayo 2009 | 11:56 AM

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Sobre mí

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Señorita Honeychurch

madrid, España
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Soy la versión madrileña de Lucy Honeychurch, desde mi ventana veo un cuidado jardín, transito por las calles más exclusivas de mi ciudad y llevo una existencia "comme il faut"; trabajo en un lugar respetable, visto de forma respetable, pero...me "aburre" tanta contención: me rebelaré algún día?

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