Ya no escribo solo busco villas balinesas
Eso es lo que me pasa. Ultimamente me dedico solo a vivir. Intento estar más despreocupada y hacer únicamente lo que me apetece sin mucho pensar. Y lo que me apetece es buscar villas balinesas rodeadas de vegetación, camas blancas con mosquiteras y piscinas transparentes mantenidas por un jardinero. Me imagino embadurnada de "eau de rélec extrafuerte" tumbada en una hamaca con vistas a un arrozal y me veo duchándome en pelotillas en una ducha al aire libre.
Así estoy yo ante mi próximo viaje: Indonesia, ya más allí que aquí, visualizando todo tipo de escenas imaginarias mientras me preocupo por la malaria y me hago análisis para ver si tengo anticuerpos de la hepatitis. Los preparativos siempre comprenden cosas agradables y otras que lo son menos, como ponerte en situaciones desagradables y leer las condiciones de tu seguro. También conllevan aprenderte nombres de ciudades extrañísimos y buscar horarios de aviones allá donde las condiciones aparecen escritas en Indonesio. Es lo que tiene ir por tu cuenta.
Iremos a tres islas, o al menos eso parece hasta ahora. Creemos tener reservas de vuelos para entrar y salir, aunque no sabemos como se han de pagar los billetes. Lo más que nos puede ocurrir es que nos quedemos dos semanas en Bali. Y yo creo que por ésto pasaría sin gran tristeza aun estando en "primero de conformismo".
Hasta que llegue el día y sepamos qué vamos a hacer, me dedicaré a recibir correos de gente que alquila su casa y a ver fotos de parajes maravillosos. También cruzaré los dedos para que me contesten de aquel hotel que es casi la única opción en la isla de Sumba y miraré fotos del lago dentro del volcán de la isla de Flores esperando poder estar allí una vez toda la logística se haya puesto en funcionamiento. También espero no ser atacada por ningún dragón de Komodo, que es uno de los bichos que más miedo me dan junto con el hombre.
Mientras trabajaré un poquillo y me pasaré por el Mediterráneo para comparar mares y vistas. Me pasaré por Suiza para intentar conseguir una de las tres cosas que se pueden conseguir allí, y no hablo ni de relojes, ni de chocolate.
Por Madrid todo bastante animado, desde que disponemos de punto de encuentro convertido en el bar con más glamour de la ciudad. Ahora los miércoles son de "Afterwork", los viernes de "Afterdance" y mi cuerpecillo, ya tocado por los pólenes malditos, lucha por respirar la menor cantidad de humo posible en una ciudad protegida por la Espe y su deseo de llevar la contraria esta vez protegiendo a los cada vez más perseguidos fumadores, especie en extinción en el mundo que en Madrid va a encontrar su parque temático.
De amores paralizada. Después de un último intento que corroboró mi impresión de que los hombres evolucionados están viviendo un auténtico calvario para adaptarse a un nuevo mundo más femenino, estoy terriblemente vaga. Creo que disfrutando de mi eterna soltería que me permite hacer absolutamente lo que me de la gana. Y ahora hay muchas cosas que me dan la gana y me resultan interesantes. De hecho no doy de sí para tanta actividad deseada.
Hay que hacer lo posible para ser feliz. Y echarle energía.
Los deseos mueven en el mundo, pero si alguno no lo puedes obtener, búscate otro.



Gonzalo Darko dijo
No puedo creerme lo que te llegas a mover por el mundo, no paras quieta. Un besete y a ver si nos tomamos una cerve un día de estos que hace bueno.
10 Mayo 2009 | 10:00 PM