Publicidad:
La Coctelera

Señorita Honeychurch

Como alguien que toca el piano con tanta pasión puede llevar una vida tan monótona (reverendo Beebe en "A room with a view")

5 Abril 2009

Mujer agotada escondida de los antisistema en suite de Park Lane

Así estaba yo el miércoles mientras los G-20 se hacían fotos y exponían discursos grandilocuentes a unos cuantos kilómetros.

Todo el sector financiero cuyas fechorías intentaban solucionar políticos con poca idea de economía se reunía en un hotelazo londinense protegido por Scotland Yard. Mientras tanto Obama nos protegía poniéndose la diana en el pecho una vez más. Porque es Dios y nos protege a todos. Los antiglobalización hacían protestas, mientras dentro surgían rumores de que había más periodista por metro cuadrado que individuo con ansias de violencia.

Supongo que el hecho de que sea gente tan ajena al sector, tan diametralmente opuesta y con tanta distancia en los planteamientos y conocimiento del medio, hizo que errasen en el objetivo.

Al principio no caí en la fecha. Pensé que sería otra conferencia más entre muchas que se organizan. Con muchos peces gordos, pero nada más. Pero más adelante, sentí que nos habían concentrado a todos para cortar el problema de raíz. Me entró pánico y pensé en un plus de peligrosidad para mi trabajo. También pensé en firmar el hipotético manifiesto que surgiera de los protestantes. Porque casi seguro que estoy de acuerdo en muchos puntos.

Así estaba yo a mitad de semana. Una semana que había empezado un poco menos extenuante que la anterior, pero que el martes me había llevado a Londres y me había depositado a altas horas en una suite como las de las películas. Está claro, que los que disponen de estos lujos no tienen tiempo de disfrutarlos. Porque, qué demonios iba a hacer yo con un salón estilo imperio, con sofá, pantalla plana, chaise longe beige, y figuritas egipcias. Vale que probé la ducha independiente y luego la de la bañera. Qué usé el albornoz y las zapatillas, y que después de embadurnarme entera el cuerpo con suavizante de pelo, por error (por la mala jugada de llegar a altas horas y la miopía), tuve que volver a aclararme para embadurnarme con crema hidratante. Vale que Londres yacía a mis pies iluminado detrás de un enorme ventanal de un piso 27 con la noria del Milenium llena de lucecitas y una sensación de amplitud y dominio. Todo eso estuvo bien, pero como mucho estuve 7 horas en semejante lujo inglés, para tirarme de la cama a sufrir una reunión tras otra hasta coger el avión el día siguiente.

Terminado el evento, decidimos ir en tren a Heathrow para eludir todo el trajín de los conferenciantes y satélites de alrededor. El Heathrow Express decidió relajarse y casi perdemos el avión. El aeropuerto de Heathrow parece el ministerio de asuntos internos egipcio. Un edificio viejo lleno de parches, lleno de gente variopinta - en este caso muchísimo musulmán e indio, no alcanzo a entender por qué razón- y pasillos laberínticos con techos bajos y aspecto de suciedad. El paso de seguridad, raya siempre el maltrato y el caos hace posible que pases de quitarte los zapatos eludiendo otro nuevo punto de retención asqueroso donde huele a pies y curry mientras miras al infinito como haciendo que eso no va contigo.

Llegar otra vez a medianoche a Madrid, extenuada por un día de madrugón y alimento a base de sándwich de pepinillo (como les gustan a los británicos) y pollo al curry en el avión operado por British con azafatas maduritas y cachondas que te imaginas tomando un gin-tonic en alguna playa de Torremolinos, es una vuelta al punto de partida.

Llegar al fin de semana se ha convertido en una hazaña complicada, llena de imprevistos y obstáculos intermedios. Solo tengo ganas de respirar aire de montaña, comer bien y descansar. Ayer me rajé de una cena, hoy acudiré a un Brunch de cumpleaños. Todavía no llego a los planes de noche, me quedo en el sol de la mañana.

En unos días descanso y paz al borde del mar. Para volver con fuerzas, energía y calma.

También para recuperarme de la enésima decepción amorosa. Para aceptarla sin necrosar mi corazón, que es lo que me pide el cuerpo. Para intentar entender algo sin que me expliquen nada. Para aceptar la desilusión como parte de la vida, como contrapartida de la existencia de su antítesis alguna vez. Esa ilusión tan débil y quebradiza, que se derrumba en cuanto le soplan hielo.

Necesito descongelarme al sol.

servido por Honey 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Gonzalo Darko

Gonzalo Darko dijo

"Esa ilusión tan débil y quebradiza, que se derrumba en cuanto le soplan hielo" impresionante.

Qué te puedo decir, estoy en el mismo plan y cuando digo que SÉ por lo que estás pasando es que lo SÉ.

Lo de la suite suena solitario pero del todo mal ¿eh?, ojo con el suavizante la p´roxima vez a ver si vas a enganchar gomina...

5 Abril 2009 | 06:42 PM

am_zoo

am_zoo dijo

Yo siempre estoy al lado del mar escuchando el jazz...

http://www.youtube.com/watch?v=0vglFMb9zUo

Es lo mejor...

6 Abril 2009 | 01:36 AM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Honey

Señorita Honeychurch

madrid, España
ver perfil »
contacto »
Soy la versión madrileña de Lucy Honeychurch, desde mi ventana veo un cuidado jardín, transito por las calles más exclusivas de mi ciudad y llevo una existencia "comme il faut"; trabajo en un lugar respetable, visto de forma respetable, pero...me "aburre" tanta contención: me rebelaré algún día?

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera