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La Coctelera

Señorita Honeychurch

Como alguien que toca el piano con tanta pasión puede llevar una vida tan monótona (reverendo Beebe en "A room with a view")

18 Enero 2009

Peylan

Tiene unos mofletes sonrosados y tersos como la manzana de Blancanieves. Una nariz de botón evanescente carente de cualquier materia dura en su interior. Sus ojillos se transforman en dos líneas horizontales cuando le entra la risa. Y una boquita de fresa que le gusta pintarse con carmin. Peylan se rie mucho, cuando hace una pausa en su tarea de observación.

Tiene un pelo tieso como el de las muñecas de mi época y una pelusilla que juguetea en el nacimiento de su frente. Peylan te mira y te extiende los brazos para que la cojas. Se parte de risa comiendo mandarinas y mirando su imagen en un espejo.

Come concentrada como si fuera una señorita educada en un internado inglés. Porque con la comida no se juega. Con los móviles sí. Todavía una escala de valores inalterada proveniente de un mundo en el que está claro lo importante.

Agasajada con regalos enormes, le damos la bienvenida a Occidente. Al mundo capitalista de papeles de colores y juegos que no dejan lugar a la imaginación. Y Peylan lo mira con menos interés que su papilla de frutas.

Somos por lo menos 20 personas entre adultos y niños. No cuento los tres perros. Yo estoy aturdida del follón. Peylan se levanta de la siesta un poco adormilada y nos mira por el rabillo del ojo. No se asusta, tampoco se emociona. Observa porque parece lista. Muy pronto ya está en su terreno.

Lleva 20 días en España y ya entiende todo lo que le dicen. Dice algunas palabras. Ha dejado de insistir con el chino porque ha visto que es poco efectivo; nadie la entiende. Es lista la condenada.
Diego juega con ella como si fuera un trilero. Le esconde una bolita de papel debajo de una chapa y juega con otras dos a descubrir el escondite. La enana que no llega a dos años la descubre.

Parece presumida. Le encanta hurgar en los bolsos y tener su propio gloss. Los espejos le vuelven loca, al igual que ver su imagen retratada en una cámara de fotos. Dice mamá cuando ve a su madre de hace 20 días en la pantalla digital.

Tenemos la barriguitas china. Una muñeca achuchable que se nos ha metido a todos en el bolsillo esta noche. Una manzana reineta traida de oriente por los Reyes Magos de regalo de Navidad.

Esta noche casi cometo un delito de rapto.

servido por Honey 6 comentarios compártelo

6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

laluzenmi

laluzenmi dijo

me encanta la descripción de la nariz. y que coma mandarinas le encanta a nuestro común amigo.

si la raptas, dice manoli que te la escondemos en casa.

18 Enero 2009 | 11:34 AM

Honey

Honey dijo

Es que si la rapto es para achucharla yo!.
Es más mona...

Besos gordos a Manoli, a Manué, a Goran, a ti y uno muy especial al Mandarinas!

18 Enero 2009 | 12:30 PM

srta desconocida

srta desconocida dijo

no me parece tan descabellado acabar robando niños, yo tengo tentaciones continuamente ¿¿¿será un trastorno grave???
:P

18 Enero 2009 | 07:29 PM

Honey

Honey dijo

No lo sé, Desco, tú eres la psicóloga, pero lo mío creo que es grave...
Bicos.

18 Enero 2009 | 10:56 PM

Marta Glez

Marta Glez dijo

Precioso texto y preciosa niña, raptala un poquito algún día y nos la traes.

19 Enero 2009 | 11:26 PM

Honey

Honey dijo

Gracias Martux.
Creo que va a ser complicado...no consigo dar esquinazo a los papis. Voy a tener que hacerme con una!
Besitos.

19 Enero 2009 | 11:36 PM

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Señorita Honeychurch

madrid, España
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Soy la versión madrileña de Lucy Honeychurch, desde mi ventana veo un cuidado jardín, transito por las calles más exclusivas de mi ciudad y llevo una existencia "comme il faut"; trabajo en un lugar respetable, visto de forma respetable, pero...me "aburre" tanta contención: me rebelaré algún día?

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