Perdidas por los valles de Punakha y Trongsa
Estoy en un hotel de montana en Trongsa un pueblecito de cuatro casas y un Dzong en la region central de Butan.
Los dias han transcurrido placidos y sin sobresaltos. Hemos visto varios Dzongs: el de Punakha una maravilla entre dos rios, lleno de escenas de monjes y colores.
Antes de llegar alli, recien llegadas de Thimpu, paramos a visitar un pequeno monasterio. Un monasterio, al que se llegaba por un camino entre cultivos y pequenas acequias. Fuera del monasterio los ninos jugaban y reian mientras los monjes color teja se apoyaban en los arboles y pululaban de un lado a otro. Monjes adultos y pequenos monjes juguetones que se dejan fotografiar como estrellas de Hollywood, siempre y cuando luego les ensenes las fotos. Aqui les encantan las fotos. Los ninos posan y se rien con tal de verse retratados. Les hace mucha gracia y les da una especie de risa floja de lo mas inocente.
La gente es encantadora en Butan. Servicial, educada y sonriente. Gente sencilla y pacifica, como alguna vez lo fuimos nosotros. Puede que no hace tanto tiempo.
La noche en Wangduephodrang, un pueblecito si puede llamarse tal, discurrio en una soledad absoluta. En un hotel nuevo al borde del rio, de las que eramos las unicas huespedes, unicas comensales, unicas clientas en no se cuanto tiempo. Me lave el pelo y al secarmelo fundi los plomos. Nadie a quien acudir. Ninguna linterna. Fuera el campo, el rio, los perros. Dentro nosotras y el silencio. Una escalera, nos sirvio de senal para encontrar los plomos en un altillo y solucionar nuestro problema de luz. Aun asi, dormimos genial. Paz absoluta.
La cena y el desayuno nos la sirvio un chico sonriente al que no sabiamos si llevarnos como marido o como hijo, pero que era para meterlo en la mochila.
Hoy el dia ha transcurrido entre montanas. 142 kilometros que se han estirado hasta la noche. El guia, que el dia anterior nos confeso que era ex-alcoholico, a pesar de su apariencia de chico de buena familia vegetariano, se ha zampado un monasterio en mitad del camino. Enfado general y lectura de cartilla. Cada una a su estilo.
El paisaje es precioso; valles frondosos llenos de arboles, chortens, banderas de oracion y altas montanas nevadas en la lejania. Hemos visto nuestros primeros yaks y una especie de buitres (segun el conductor aguilas negros, pero yo creo que tenian el cuello demasiado largo).
La comida es practicamente igual en todas partes. Facil de comer, facil de digerir y con poca grasa. Ya hemos dado buena cuenta de los productos ibericos. Ha caido un jamon, un salchi y chori, que para nosotras todo esto tan vegetariano tiene poca chicha y la ternera sabe demasiado a bicho viejo.
Escribo desde Trongsa, desde un hotel de montana donde debemos de ser tres huespedes mas aparte de nosotras. Desde la habitacion, un gran ventanal nos muestra un valle verde lleno de arboles con un Dzong (fuerte) alucinante delante. Un despertar que sera de postal.
Manana hemos pedido que nos saquen tomates en el desayuno. Sacaremos nuestras botellitas de aceite de oliva, y lo mezclaremos con algo local. Manana mas paisajes, mas sorpresas y posiblemente un pequeno paseo.
Butan es montanoso, sonriente y colorido. Coloridas sus gentes, los monjes color teja que recogemos en una especie de autostop, coloridas sus banderas amarillas que celebran el centenario de la monarquia por cada pueblo y por cada rincon.
Besos a todos desde este remanso de paz.



Adrián L. dijo
Es como si narras la edad media desde INTERNET¡¡¡¡
4 Diciembre 2008 | 05:55 PM