De Katmandu a Thimpu pasando por Doha
Casi recien llegadas a Butan, ya impregnadas por el aire serrano y una especie de ambiente de buen rollito, os escribo desde un cibercafe de Thimpu, su capital. Espero conseguir terminar este post, porque pierdo la conexion cada dos minutos y se me atasca el teclado.
Llegamos a Katmandu via Doha, capital de Quatar tras un vuelo lleno de pasajeros variopintos. Junto a una delegacion de asistentes a una conferencia de financiacion al desarrollo, entre los que estaba Borrell y un monton de gente que preparaba discursos, leia documentos de trabajo y esperaba "al ministro" pasados un par de dias, nos encontrabamos excursionistas, mochileros, menos mochileros y un grupo de Sevilla montando follon.
La escala en Doha fue un autentico teletransporte. En un estado de colocon por la falta de sueno, se mezclaban peregrinos a la Meca envueltos en toallas con bolsas de plastico en las manos con mujeres pintadas como puertas y peinados imposibles, hombres sacados de documentales de Afganistan, cual figuritas de Belen, burkas negros con incrustaciones acompanados de bolsos de Louis Vuitton, panuelos palestinos de los de verdad llevados por especies de Lawrences de Arabia vestidos de blanco con tipines de top model y barbas perfectamente pulidas. Un crisol de culturas entre las que intentamos tomarnos un cafe y no cerrar el ojo en un escala que fue un "afterhour" para nosotras.
Tras otras siete horas de vuelo llegamos a Katmandu. El aeropuerto era un cumulo de nepalis intentando cogernos la maletas. Gente buscandose la vida a empujones, como primer indicador.
Tras llegar al hotel, nos fuimos a cenar a una de las calles principales de la ciudad. Una pizzeria llena de guiris con unas pizzas estupendas. La noche en blanco hacia su mella, pero empezamos nuestra cata de la cerveza local.
Ayer fue un dia estupendo, relajado, viendo templos budistas. Uno lleno de monos, con los cuales hay que tener cuidado porque son muy listillos, y si vas tomando un bocata te dejan si el (vimos un robo de una bolsa de fruta). Este templo, vulgarmente llamado "templo de los monos" esta en un alto desde el que se ve la ciudad, llena de bruma y contaminacion.
Katmandu es una ciudad bastante contaminada. Los vehiculos emiten una porqueria que hace a mucha gente ir con mascarilla. Los atascos son monumentales y cruzar las calles una autentica odisea del espacio.
Despues del templo volvimos al centro de la ciudad, una zona llena de templos (uno de ellos con una diosa viviente de 3 anos de edad), palacios, puestecillos y mucho follon. Un centro muy agradable donde pasear, quitarte veinte aspirantes a guia de encima y tomar algo en bares en azoteas. Con un sol esplendido, nos sentamos en una terraza a comer con vistas a una de las torres de un templo lleno de celosias. Abajo una plaza llena de puestos y rickshaws de bicicletas con los conductores durmiendo la siesta. Portadores a punto de ser llevados al centro de la tierra por fardos enormes tiraban con su cabeza y su cuerpo de toneladas que amenazan con desintegrarles o dejarles reducidos a la mitad. Subidas a una torre, un aspirante a guia vacila conmigo y yo le sigo la corriente, me dice que es guia de trekking y se ofrece a acompanarnos. Le digo que soy una vaga y el me dice que con nosotros no tenemos montanas tan altas como ellos. A esa afirmacion yo le digo que ellos no tienen mujeres tan altas como yo. Me lo gano, se parte de risa y se despide muy sonriente. Son majos. En general, nos resultan agradables.
Al atardecer, fuimos a Boudhanath Stupa, un templo budista muy sagrado. El recinto, con una stupa blanca enorme con dos ojos en cada uno de los cuatro lados del pilar de remate, esta rodeado de casitas como si se tratara de un pueblo holandes. Un lugar muy agradable para pasear, lejos del ruido de los continuos claxon, suciedad y ajetreos que se dejan al otro lado de la entrada. Una zona para orar en unas plataformas, esta llena de gente que reza en lo que parece una especie de saludo al sol de yoga. Monjes, monjas, tanto locales como extranjeros, turistas, gentes de todas las religiones y de todas las nacionalidades conviven paseando alrededor de la estupa. Tiendecitas y restaurantes tambien tienen cabida en el recinto. Un recinto aislado, un remanso de paz dentro del bullicio.
De vuelta a la ciudad, tras pelear un poco con un taxista cuyo taximetro se estropea, no sabemos si de verdad o de mentira (nos da igual) nos adentramos en el centro de Thamel, barrio de guiris, mochileros, comercio, restaurantes y hasta locales de musica en directo. Despues de cenar y de prometernos volver a un blues bar la proxima vez, nos acostamos para madrugar y coger el avion al dia siguiente. A la vuelta sorteamos coches una especie de "rebelion de los perros" como si el domingo fuera su dia de salir y la ciudad fuera suya.
Esta manana la pelea por la ventanilla izquierda resulto infructuosa. Los japos se las llevaron todas porque debian de estar en la cola desde las 3 de la manana. Cuando pasabamos por el Himalaya, turnandonos el lugar mas cercano a un par de ventanas en la salida de emergencia del avion, algunos de ellos se echaban una siesta producto de su madrugon. El vuelo es impresionante. Cordillera magica llena de picos nevados. El Everest tenia un nubarron encima. Esperamos verlo a la vuelta.
La llegada al aeropuerto de Paro, ya nos indica que estamos en otro pais. Un edificio coqueto y policromado nos recibe junto a carteles de los cinco reyes de Butan. Celebran el centenario de la dinastia reinante, junto a la coronacion del joven rey. Tan mono el, todavia no sabe que le llegan cinco pretendientes de Espana. Y nosotras sin las lentejuelas en la bolsa de viaje. Por lo menos en nuestras bolsas de viaje, porque hemos perdido una y recogido la de una italiana, que lo mismo esta llena de Pradas y Armanis en la suya. Si manana no aparece la nuestra, probaremos suerte con la moda italiana. Lo mismo salimos ganando.
Ahora me voy, que tengo a las cuatro compis tomandose una cerveza (creo que aqui tenemos que catar la Red Panda), y me las voy a encontrar borrachas cuando aparezca. El guia, vestido con su bonito traje de trabajo, que es una especie de batin de lana con medias y magas blancas, resulta de lo mas simpatico y elegante. Nos dice que encontraremos la bolsa, que si hoy no ha sido nuestro dia (hemos hecho un recorrido a pie por los hoteles de la ciudad preguntando por una tal Celia) , por algo sera, que seguro que lo es manana (nos empezamos a adentrar en el budismo). Y yo le creo.
Besos a todos desde esta ciudad (pueblito) serrano de Thimpu!


Cata dijo
A pesar del no parar transmites paz!
(Si os veis obligadas a probar suerte con la moda italiana...dinos que contiene la bolsa de Celia!! :p)
1 Diciembre 2008 | 05:03 PM