De sequía, cierres y aperturas
Estoy seca. Mi mente navega plana en universo gris que pretende vivir sin sobresaltos, sin irritaciones, sin disturbios de ningún tipo y condición. Para alcanzar la armonía, mi eterno objetivo vital, congelo el corazón para hacerlo latir más suave, más melodioso, más fuerte mientras lo tenue se apodera de mi alma. Relanzaré -imagino- relanzaré mi espíritu como tirando una jabalina que no se clave en ninguna parte, o se clave en todas. Una jabalina que vuele veloz y alta, que se convierta en cohete y se le adhiera un motor por arte de magia. Para ello tengo que hacer músculo, llenarme de rodilleras y quizá recurrir al doping durante un periodo de tiempo.
Durante mi sequía ocurrieron cosas que he de contaros. Porque sois mis cómplices y algunas de las cosas os afectan también a vosotros. Cerraron dos de mis lugares favoritos, lugares que han pasado por aquí, como protagonistas ocultos de alguna aventura. Cerraron la Pipa, que en realidad era La Pepita. Maite ya no te podré llevar. Sus laberintos se cerraron mientras la zona se va llenando de tiendas de moda que conviven con prostitutas que pronto serán dependientas de gran sabiduría sexual.
Barry Harris ya no tocará en el Bogui Jazz, de momento. Cerraron un local que pretendía traer maravillas a la noche madrileña. Y lo conseguía. Barry este año actúa en el Teatro Real, milagrosamente, ha durado más que el local dando conciertos. Espero reapertura.
Encontré a Yumi. Mi japonesa alta y guapa de pelo larguísimo. Me la devolvió Facebook, esa especie de universo misterioso que cualquier día generará un Big Bang social, de impredecibles consecuencias. A mi pregunta de "are you my Yumi?" me contestó que sí, que era ella y estaba agradecida de mi búsqueda. De nuevo en contacto. Reapertura de amistad. Una pena no habernos visto en Tokio. Tendré que volver. Se ha convertido en una viajera como yo, coincidiremos en cualquier lugar del mundo. En diciembre se va a Vietnam. Yo a Bután. Otra vez será.
Navego en este mar templado, un mar con pocos peces, con pocas olas, con pocas algas. Contemplo mi vida como ajena, consciente de mi sequía, pasando delante de cierres y nuevas aperturas.
PD: Mando un beso a todos mis seguidores, a los que me empujan a seguir, los que echan de menos mis pequeños escritos y los que me comentan de forma anónima salvo en las fiestas.
Sé que es un post feote, pero es un rompehielos.





Miss Calamar dijo
No es feote, tontita.
La jabalina tuya es larga y puntiaguda, seguro que vuela mogollón.
Y yo también sufrí el cierre de La Pepita. Durante los tiempos de dependienta he comido allí muchas croquetas.
Un beso, tía alta.
4 Noviembre 2008 | 11:46 PM