Es un ovni, es un avión es...
Madrid es un carnaval. Una cóctel de licores dispersos de orígenes variados.
Algunos días esta ciudad te sorprende con situaciones inauditas. El surrealismo invade esquinas entre calles. Extrañas melodías se cuelan por el alcantarillado. Como participante activa a pie de asfalto, tengo tendencia a participar en este carnaval de ciudad.
Hace unos días iba caminando por un barrio periférico de esta ciudad, un barrio del que no suelo ser asidua y que, aparentemente es un lugar residencial donde nunca pasa nada. Caminaba hablando con una amiga que sin venir a cuento - hablábamos de otra cosa - me hizo la siguiente pregunta de lo más lógica y habitual " ¿en los aeropuertos venden Champagne?" .
Como si de una estratagema secreta, como si de un "ábrete sésamo" personalizado se tratara, de pronto me vi cegada de una burbuja dorada en el horizonte. Por encima del seto de un parque se elevaba un ser rubio y dorado, como una burbuja Freixenet gigantesca. Lo consideré una señal y le contesté que sí a mi amiga, que seguro que sí que vendían champagne, lo quisiera para lo que lo quisiera. Me puse las gafas de sol para no verme cegada por semejante fenómeno de la naturaleza, por semejante haz de luz brillante e imparable.
Como poseída de una atracción magnética, tiré de mi amiga hacia la luz. Como si de una revelación se tratara tenía que saber qué estábamos viendo.
A medida que nos acercábamos nos íbamos preguntando que sería ese ser dorado que se movía con movimientos robóticos y era alzada al cielo desafiando la ley de la gravedad.
Era un ovni, era un avión......No. Era.......................... Leticia Sabater.
Vive y va de dorado, tiene un pelo rubio supernatural por las rodillas y viste un mono con refuerzos en la entrepierna para no machacársela cuando es alzada por los aires por un grupo de bailarines, que tienen que comer. Canta unas canciones muy sofisticadas a los niños, mientras los padres se lo toman como un increible número de humor. Tan de humor, que acaban con agujetas en la tripa. La misma razón por la que nosotras tuvimos que marcharnos corriendo porque nos iba a ver demasiado sonrientes, por decir algo.
Y es que es toda una burbuja incombustible, un ser venido del espacio al que seguro le afecta la criptonita.
PD: Poco antes, fui objeto de una cámara oculta, de esas que salen en los programas de televisión de relleno del verano, pero eso ya es otra historia...





The Devil Rules the World dijo
¿Cómo que es otra historia? ¡¡No nos dejes en lo mejor!!
23 Septiembre 2008 | 01:31 PM