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La Coctelera

Señorita Honeychurch

Como alguien que toca el piano con tanta pasión puede llevar una vida tan monótona (reverendo Beebe en "A room with a view")

6 Julio 2008

Rock in Madrid, San Orgullo y merchandising

Hordas humanas. Llevo un fin de semana sintiéndome un punto entre la muchedumbre. Decenas de miles de personas de festival. Al parque temático montado "in the middle of nowhere", allá por el kilómetro 35 de la carretera de Valencia, en Arganda.

Y hasta Arganda nos desplazamos todos. El primer día en autobús, tras una cola que daba la vuelta al Bernabeu y el segundo, tras el escarmiento, en coche. Y llegamos a esa especie de Expo argandina. En lugar de países teníamos marcas, compañías y merchandising. Cientos de miles de personas mecidas por la música y por tanto, receptivas a cualquier estímulo comprador. Allí estaban todos, el Ibex 35 al completo. Telefónica y su carpa vip Movistar. Entradas Vip que costaban una pasta y eran la "putada" mundial. Mucho más lejos que nadie para ver el escenario principal, un montón de "elegidos" se agolpaban contra una barandilla, mientras los mundanos campábamos a nuestras anchas por una pradera de césped artificial, que fue un gran acierto y permitía pic-nics varios. Endesa y sus coches eléctricos nos invitaron al segundo día de concierto. Gracias Endesa. Phillips movía azafatas en "culotte" en vehículos a dos ruedas, de esos que de vez en cuando se ven por el centro de la ciudad llevados por pandillas de guiris intrépidos. L'Oreal, por lo visto, era una batalla para ser maquillada y despedir glamour mientras caminabas con una cerveza en vaso de plástico adquirida a un "mochilaman" con grifo incorporado. Telepizza se convirtió en el manjar más preciado, si atendemos a la demanda y a la escasez de oferta comparable con los percebes o el caviar en el mundo real. El Corte Inglés regaló las bolsas del verano y Control casaba en su capilla a parejas que se perdían los conciertos por una foto. Toyota sí me dio envidia, con una tirolina que pasaba de punta a punta del escenario, pero con colas kilométricas que, por supuesto, yo no estoy dispuesta a aguantar.

Los pabellones de países, fueron sustituidos por marcas en esta Expo de la música, en teoría, con un componente ético, un leit motiv ecológico que no pude percibir por ninguna parte, aunque todavía espero entender en los próximos días. Una pista de snowboard, se convertía en la mayor ironía de un festival en la que el tiempo acompañó, con un clima especialmente benévolo para lo que podría ser una llanura madrileña en pleno Julio.

Y en lo que a música se refiere, nos supieron a poco varios conciertos. La acústica y el escenario principal eran impresionantes. Las dimensiones tan grandes, que los artistas eran un punto en el horizonte y las pantallas gigantes el verdadero foco visual. Llegó y tocó Amy, la que más me apetecía ver. Supongo que hay que ser fan para decir que disfruté muchísimo su concierto. Y que también lo sufrí. Tiene tanta facilidad para cantar, tiene esa voz portentosa, tiene esa banda tan impresionante que la lleva y esos temazos, que consiguió cumplir por los pelos. La mirada perdida y una estabilidad de tentetieso la hacían parecer uno de esos monigotes que venden en los chinos que bailan al son de la música. Porque la música era la que la sostenía. Cuando paraba, parecía que se iba a caer, por eso la banda comenzaba inmediatamente con la siguiente canción, porque las notas hacían de soporte, de red para que Amy no se cayese. Hubo momentos en que parecía que iba a perder el hilo y abandonar, pero un saxo amigo la recogía y la traía de nuevo a la canción por donde casi la pierde. Su fabuloso coro trazaba una atmósfera espesa invisible a su alrededor para lograr sujetarla. Y yo moría de rabia. Si estuviera bien, se comería a todos. Abre la boca y solo con soplar le sale un temazo, un chorro de voz al susurrar.

Sociológicamente, me sorprendí al ver a la tribu urbana de las "Amys", con tupé y un nido en la cabeza, replicaban el look imposible de la diva. Altamente curioso verificar así hasta donde nos puede llevar la moda. Espero que solo sea el look y el gusto musical, porque había casi niñas replicando a la Winehouse con sus cardados imposibles y sus rabillos en los ojos.

Jamiroquai, invadió de buen rollo el ambiente. Bailongos y con esos chandal súper transpirables, se enrollaron como nadie. Lástima que me perdiera la mitad del concierto en una cola para comprar un bocadillo y una botella de agua...

Shakira fue Shakira, con su energía, su buen rollo, su crecimiento de metro cincuenta a dos metros en el escenario, su movimiento de caderas y su potente voz de nariz. Nos movió, nos hizo bailar y se portó como se esperaba de ella, perfecta y llevándonos directos a los fuegos artificiales con los que acaba la sesión del día. Con la estúpida cancioncilla banda sonora del evento, se fueron las hordas humanas, quedando solo los jovenzuelos bailando al ritmo electrónico de discoteca ibicenca con gogós y plataformas de baile.
Una vez en casa, ducha para quitar el polvo, litro de agua y tapones para aislarme de las fiestas de Chueca, justo a mis pies.

Al día siguiente, tuvimos más. Derrengadas y con pereza, nos dividimos. Nos apetecía el flamenqueo inicial. Pero las siete de la tarde no es un hora flamenca, coño. Así que yo llegué a mitad de Estopa, cuya música me provoca tirarme por la tirolina haciendo un calvo. Tiradas en el césped escuchamos a Alejandro Sanz, que me aburre bastante pero no está mal para tomarse una cerveza y comerse un bocata. Carmona salió en uno de los "bises". Ese sí que mola, con su nariz y todo. Es sexy y flamenco. Olé por Carmona y su nariz, claro que sí. Nos pone, "el Carmona" nos pone.

Cogimos posiciones para la traca final, para dejar el pic-nic y bailar al son de los temas de siempre. Y entonces sucedió. Sting cortó el silencio expectante de miles de personas. Como un cuchillo maravillosamente afilado, invadió el espacio como un haz de luz. En cinco minutos dejaron a todos los demás por los suelos. Se lo comieron todo. En plena forma. Unos "puretas" de sesenta años mostraron lo que es ser un músico de verdad. En mayúsculas. Sting está estupendo. No sé si es el yoga, el sexo tántrico, su matrimonio de hace mil años, su alimentación, su genética o qué otro misterio sin resolver, pero está hecho un pincel. Con una camisetilla-malla, demostrando su ausencia de michelines, su voz lo impregnaba todo. El resto de la banda no se quedaba atrás. El público entregado. Muchos habían ido allí por eso, exclusivamente. La edad media había subido. Viejos rockeros, mamás con niños, embarazadas intrépidas, familias al completo. Todos flipamos con Police. Porque los temazos nunca se pasan. Un buen clásico siempre permanece. Y todas quisimos clonar a Sting y tener un hijo suyo. Cantamos Roxanne y saltamos con "So lonely", y cogimos "every breath you take" como despedida de lujo de un concierto más generoso que el resto.

Al volver a casa, millones de personas seguían deambulando como restillos persistentes del desfile del Orgullo. Las fiestas de Chueca, se han convertido en las fiestas del pueblo de Madrid. A Madrid le va mucho. Es una ciudad tendente a la falta de prejuicios, aunque también haya mucho carca. En realidad, las fiestas de mi barrio, son más seguidas que las de San Cayetano y La Paloma, más multitudinarias que San Isidro. Solo adolecen de un patrón. Les falta un Santo par a contentar a la Iglesia. Un San Orgullo que santifique las fiestas. Por estadística algún santo tenía que ser gay. Hay que buscarlo para que sean de una vez las fiestas de todo el mundo. Y fuera recursos y prejuicios. Que celebren la misa correspondiente y pongan el tiovivo de rigor. Si total, están santificadas por aclamación popular. Y es que Madrid es así, acabará con un anuncio en el Segunda Mano de "Fiestas Populares en búsqueda de Patrón sin prejuicios". Y lo encontrará.

servido por Honey 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

am_zoo

am_zoo dijo

Chick Corea el día 10 de Julio
http://www.esmadrid.com/veranosdelavilla/es/evento/21

Mahler Chamber Orchestra y Janine Jansen de solista el 25 de Julio
http://www.entradas.com/entradas/MAHLER-CHAMBER-ORQUESTRA-evento_...

Orquesta West-East Divan el 5 de Agosto
http://www.esmadrid.com/veranosdelavilla/es/evento/119;jsessionid=B07C38124824285D93865670A9BCC131.APP1

6 Julio 2008 | 06:54 PM

Honey

Honey dijo

Do you want to kill me?

By the way, estuve también el martes en Diana Krall!. Estuvo genial. Me encantan los conciertos en sitios pequeños donde los artistas se sienten bien, cerquita... Ya voy a no sé cuantos más. Ya te contaré...
Besotes

6 Julio 2008 | 06:58 PM

am_zoo

am_zoo dijo

I want to kill you... ;-)

Hace un año que no voy a nada. Me siento como un chino sin sombrero de paja

6 Julio 2008 | 07:16 PM

cntrcrrnt

cntrcrrnt dijo

que buenos recuerdos me trae leer esto ...

22 Septiembre 2008 | 12:20 AM

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Señorita Honeychurch

madrid, España
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Soy la versión madrileña de Lucy Honeychurch, desde mi ventana veo un cuidado jardín, transito por las calles más exclusivas de mi ciudad y llevo una existencia "comme il faut"; trabajo en un lugar respetable, visto de forma respetable, pero...me "aburre" tanta contención: me rebelaré algún día?

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