Dancing again!
Ayer volví a baile. Después de más de dos meses sin hacer "plies y tandus", volví a mi clase habitual. Una ya se siente en casa en esa sala rodeada de barras y de espejos. En un suelo lleno de rayones de zapatillas y restos de sudores ajenos. En un ambiente denso de transpiración y baile, de esfuerzo y empuje, de ganas y dolor corporal.
Llego justa, como siempre, en la clase ya están ensayando la coreografía del último día, "muy rápida" me dicen. Mis fueros internos ya se visualizan correteando detrás del resto y llegando tarde en toda mi dimensión. Empiezo con un día de retraso y ya está todo empezado. Estoy acostumbrada, siempre empiezo con un día de retraso o tengo paréntesis en las coreografías de días en los que cualquier papel, cualquier entrega o cualquier capricho me dejaron sin mi dosis de baile.
Reencontrar a viejos amigos siempre es un placer. Creo que ya soy la capitana del equipo. La más vieja, la que más tiempo ha permanecido fiel al mismo profesor. Ahora entra en la clase, sudado de una clase anterior, nos besamos y abrazamos (éste es un entorno muy sobón) y me impregno de sudor de baile. Como anticipo al mío propio que estoy deseando generar.
La clase transcurre bien. Estoy mejor de lo que pensaba, después de dos meses. Unicamente en la apertura de piernas frontal (controlad bellacos, que ya sé lo que estáis pensando...) es en lo que siento un límite de un ángulo mucho más obtuso que antes.
Para mi alivio, comienza otra coreografía. Un "adagio" que simultanearemos con la coreografía rápida de la que me hablaban. Perfecto para mí, en un día de recomienzos.
Después, antiguos compañeros vienen al final de la clase. Desde que no vengo han desarrollado la sana costumbre de salir por ahí los viernes después. Yo estoy sudada, con un pantalón con calentadores y zapatillas de deporte, un top de baile, una sudadera y, lo que es más grave, sin dinero. Como no sé decir que no, acabo en un bar lleno de humo tomando una caña con el pelo pegado y los sudores fríos.
Es un gusto encontrarse con viejos amigos. Es un gusto desarrollar una afición drogadíctica junto a otros de la misma especie. Nada en común, todo en común. Los bailongos tenemos algo en común; ese swing que nos despierta la música y un gramo de locura, cada uno en su línea.
Me comentan que veinte alumnos de mi profesor se han presentado a "Fama". Ninguno está en el concurso, pero algunos pasaron fases. Me lo he perdido al estar fuera. Me hubiera gustado ver a mis compis por la tele. Yo nunca lo hubiera hecho, pero pensar en mi jefe haciendo "zapping" y encontrándose conmigo frente al televisor, me produce una sonrisa inmensa.
Esta mañana lejos de tener agujetas en todo el cuerpo, lo que peor tengo es la voz. Una voz de mierda. Está claro que ese músculo lo tengo escondido, evanescente, me huye. Tendré que ejercitarlo en algún otro lugar.
Bailar la voz.




Miss Calamar dijo
Lo que tienes que hacer es apuntarte a clases de canto, como te dijo Lucía, que es muy sabia.
y a cantar, coño!
lalalalalalalalaaaaaaaaaa!
(me gustas con el pelo pegado y los sudores fríos, ea)
12 Enero 2008 | 12:21 PM