Barry makes me happy

No es una droga, ni mi último novio de todos los que tengo, ni mi osito de peluche aunque lo pueda parecer. Hablo de Barry Harris, un musicazo, pianista de jazz, que además es un abuelito adorable.
Ayer, venciendo ese agotamiento de viernes, fui mecida, hablada, susurrada, bailada y acariciada por un piano. Un piano que no necesitaba idiomas para hacerse entender, ni coincidencia generacional para comunicarse, ni entendía de géneros. Un piano que nos lloraba, nos contaba sus andanzas, nos llevaba a lugares en los que nunca habíamos estado antes, nos comprendía, nos contaba una vida extensa y feliz. Porque no sé nada de la vida de Barry, absolutamente nada, pero sé que por dentro es feliz y eso se transmite.
Una mezcla de admiración, cariño, instinto de protección y sensación de última vez, poblaba un club de jazz de mi barrio. Dos horas de pie, merecieron la pena. El dolor de espalda que tengo hoy, mañana no será nada cuando saboree la música y recuerde el aura de Barry. El que hizo brotar ternura de un montón de desconocidos con los pies cansados.
Un baterista en estado de éxtasis (Jimmy Castro), con las caras más cómicas que un éxtasis puede provocar en una boca con los dientes disparados, estuvo a la altura de las circunstancias echándose buenas charlas, bailes y broncas con un Barry capaz de comunicarse con las paredes.
El Contrabajo, Chuck Israels, le acompañaba de la mano. Como dos viejos amigos itinerantes por el mundo. Como cabalgando por un pentagrama inexistente. Un pentagrama lleno de transparencias, luces, vientos marinos y noches de luna llena. Chuck parece que le lleva la merienda a Barry, le indica cuando tiene que tomarse la pastilla antes de dormir y le acurruca por las noches para que tenga sueños melódicos. Porque para ser grande en el jazz, hay que ser también pequeño, humilde y respetuoso. O eso creo yo, que no sé nada y estoy en estado de paz y amor desde ayer por la noche. Chuck es una figura mundial, pero estuvo escondido tras su instrumento pendiente de Barry, intentando responderle, acunarle y empastar al trio que finalmente se convirtió en cuarteto.
El cuarto en discordia era un negro con sonrisa simpatiquisima, no sé si cubano o de qué país, tampoco entendí el nombre. Con aspecto hip-hopero, lleno de pendientes y pulseras, con un pañuelo en la cabeza mezcla entre pirata y gorro de ducha, desentonaba formalmente con la sobriedad de americanas, camisas y tonos opacos de sus mayores. Pero la música lo puede todo y al ritmo de "I'll never go back to Georgia" cantada por Barry, se desencadenó un ritmazo de congas que cambiaron por completo el ritmo del concierto hacia parajes todavía más cálidos. Antes de salir al escenario, noté un guiño del nuevo partícipe. Al bajar le di la enhorabuena y noté que le podía haber dado mucho más. Que le hubiera gustado mucho más. Pero no estaba por la labor. No sé qué tendré para los músicos de color, empieza a ser algo de precisión matemática.
Al final del concierto Barry se levanta - nos da mucho miedito que se caiga- y empieza a decir a los pocos que están sentados, que se levanten, que todo el mundo tiene que bailar. Tiene carilla de travieso, un niño con 80 años que se lo pasa en grande.
La primera fila está repleta de señoras de edad. Guiris que se quedaron en España por alguna razón indeterminada, pero que nacieron con el jazz en lugar de con la copla. Abuelas de centroeuropa o americanas que por la mañana juegan al golf y hacen yoga. Sus maridos e hijos. Los alumnos del último seminario de Barry, o de un seminario que dio Barry hace 20 años. Es igual, absoluta mezcla de gente unida por el jazz y el respeto a una leyenda.
Cuando terminan su última pieza, Barry es rodeado de abrazos y besos. Su cabecita de algodón y su cara entrañable son como un imán. Yo también quiero abrazarlo. Quiero un muñeco de peluche con su cara y llevármelo a casa. Le traen vinilos para que los firme, carátulas de CD's y achuchones de todas partes. Yo querría tener algo para que me firmase, pero ni siquiera tengo una cámara de fotos para retratarme con él.
Amor a primera vista. Barry makes me happy.
PD: Am_zoo, mi total agradecimiento por la recomendación. Te paso la progra de Octubre, vale?. Intenté buscarte entre el público pero no te vi. Tú tenías que haber estado.




Gonzalo Darko dijo
Ole por Barry Harris,que pasote tuvo que ser no? envidia me das.
22 Septiembre 2007 | 06:14 PM