Domingo campestre
Regents Park, domingo de verano, que más bien parece primavera.
Praderas de cesped verde, margaritas blancas que se espolvorean como harina y crean una imagen idílica. De pronto, estoy dentro de una escena victoriana.
Honeychurch de paseo por el parque. Solo me falta el vestido y la sombrilla.
Un lago inmenso rodea la pradera. Sauces llorones inmensos parecen querer bañar sus ramas en el agua.
Las familias hacen pic-nic sentadas en la hierba o en esas sillas de madera y tela que parecen sacadas de un verano en Cannes.
Algunos de ellos mantienen versiones renovadas de la cesta de paja tradicional de pic-nic con la que Doris Day se iba al campo.
A mi lado un señor muy mayor hace un receso y comparte el banco de madera con una turista que escribe en un Moleskine. Respira fuerte y hace un ruido periódico de fatiga y falta de aire. Me dice algo que no entiendo y sonrío.
Los niños corren, mientras una pareja boteriana se come un helado gigantesco.
Las barcas de remos al fondo como en el cuadro de Ruysdael. Una chica india de piel muy oscura comparte tupperwares y un algodón de azucar con una rubia transparente.
Y yo observo mientras espero y espero. Escribo mientras espero y espero. Huelo a flores mientras espero y espero.
Los colores me adentran, los olores me ahogan, la temperatura me resfresca o me hace sudar.
Sola siempre sola.
En un rato otro avión, otra maleta, otro hotel en otra ciudad ajena y propia al mismo tiempo. Porque me mimetizo, me transporto con lo que observo, con lo que veo, con lo que siento en mi piel deben sentir otros. Solitariamente esperando a alguien. Siempre.
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A escasos minutos de abandonar Frankfurt escribo desde el hotel.
Horas de retraso. Heathrow hostil y exigente. Frankfut me recibe agradable. Charlo con el taxista de origen griego sobre Europa, sobre Espana, sobre futbol, sobre inmigracion. Practico mi penoso aleman, basicamente para saber si todavia sigue ahi, si queda algun resto. Parece que algo queda.
Otra reunion como las de los chistes, esta vez, alemanes, austriacos, belga ysueco. Que bien hechos estan estos del norte.
Tono afable, tono educado y agradable. Paseo rapido por la ciudad. Ultima cronica. Me voy. Stop (es lo unico que faltaba para estas frases telegraficas).
Deseando llegar a casa.




srta desconocida dijo
todos esperamos, sea en un banco de un parque, tras una mesa o mientras dormimos. Esperamos algo que no sabemos si llegará, o si existe siquiera. Eso sí, no hay razón para que esperes sola, ¿me puedo unir?
:)
bicos
18 Junio 2007 | 05:42 PM