Polilla
Decido irme a la cama. Quiero terminar un libro que estoy leyendo.
Al cerrar las contraventanas del balcón de mi habitación, se cuela una polilla. Atontada va volando de un lado para otro. Revolotea torpemente. Una sombra en mis ojos me hace pensar que se trata de mi flequillo revuelto, antes de identificar su figura parda y polvorienta.
Apago la luz para ver si las de la calle atrapan su atención y guían su maniobra hacia la vida. La muy tonta no sale, sigue revoloteando torpemente.
Decido dejar un rato la ventana abierta con la luz apagada e irme al salón mientras encuentra su camino. Es una oportunidad de oro, el último deseo de un reo.
Las polillas me hacen pensar en mi hermano. Mi hermano en la terraza de la cocina de casa de mis padres cogiendo la ropa del cesto de la plancha. Y pegando saltos. Y dando gritos; "qué asco, arggg", cuando las polillas tontorronas aparecen de entre la ropa y se te tiran a la cara, como mareadas, borrachas, torpes y pazguatas. No las soporta, le ponen de los nervios.
Mi hermano tiene un punto jainista; no es capaz de matar ni a una mosca. Seres vivos, seres respetables. La operación se vuelve complicada; desembarazarse del repugnante bichejo sin hacerle daño, una auténtica proeza.
Mientras visualizo a mi hermano haciendo malabares con un periódico o una servilleta de papel para salvar la vida de una bobalicona polilla, me dirijo cual personaje "tarantiniano" a mi cuarto. Armada hasta los dientes con un "burruño" de papel higiénico. En mi interior rezo un "más vale que te hayas ido" amenazador. Inicio la mortal persecución al ver a la invasora en el marco de la puerta. Revolotea, se va al armario, revolotea, se mete en el baño.
La polilla estratega se posa en el espejo iluminado, para que me vea la cara de asesina, para usarme como arma de autocontrol al verme alzando el brazo empapelado. Y entonces, de pronto, sin concesiones, ni dudas, ZAS, la aplasto vilmente y sin piedad. Y la tiro al retrete, en conmemoración de los baños vomitivos que tuvimos que usar en los templos jainistas de Ranakpur. Baños que jamás habrá usado el misteriosoasesino Mr Propper, destructor de bacterias y parásitos...esos lindos animalitos...







Gonzalo Darko dijo
Jajaja,eres cruel y desalmada,ASÍ ME GUSTA.
Cosas favoritas:"gurruño","tarantiniano","Baños vomitivos jainistas","parda y polvorienta".Chaito.
8 Junio 2007 | 01:23 AM