El que se enfada pierde
Así es, enfadarse es desde todo punto de vista, el hecho más poco inteligente del planeta. No se gana nada con enfadarse, más que una posible contractura en la espalda o un dolor de estómago. Pero por más que hago incursiones en el terreno de la armonía...hay días en que estoy revirá.
Un compañero de trabajo insoportable, puede desencadenar una tensión insoportable, una ansiedad de todo punto nerviosa y absurda. Unas ganas terribles de salir corriendo y no volver. Largame a la costa Amalfitana con Ymki y vivir una nueva vida, nuevas aventuras, nuevas libertades.
Menos mal que he recibido todo tipo de consejos sabios, como tirarle la grapadora a la cabeza, previa esterilización de las grapas por si saltan y grapan mi propia oreja, y de ofrecimientos generosos, como el envío de matones con nombres cítricos para deshacerme de él. Un consejo que he de tener más en cuenta, dados los conocimientos del remitente, es la de hincar alfileres en una foto del susodicho, aunque se me parece demasiado al vodoo y me da repelús.
Y es que los amigos cocteleros no tienen precio y están dotados de una cordura y equilibrio mental inigualables.
De hecho súbitamente mi mala leche de hoy me ha parecido un juego de niños, una pataleta premenstrual que se pasará cuando llegue "ella", la que nos venden como una fiesta de colores y golosinas.
Así que he decidido que mañana recupero la armonía... He dicho.







Honey dijo
Gracias amigos!
24 Abril 2007 | 10:46 PM