Buen Rollito
Sábado perruno, así comenzó mi finde después de mis anédotas con el vecindario. No hice lo que quería hacer, remoloneé y me fundí con un tiempo vago y entumecido.
Me meto en una tienda enfrente de casa y me compro un vestido al que no puedo renunciar, no sé porqué, hay algo en él que me impide no comprarlo. No es práctico, no lo necesito para nada, pero lo tengo que comprar, es mío y lo sé, lo quiero en mi armario y en mi cuerpo.
Dando un paseo me voy a ver a María, tenía ganas de verla, ya es mi amiga en el espacio t aunque solo la haya visto dos veces.
Poco antes un loco en bicicleta irrumpe en la acera por la que voy, a punto de atropellarme, cuando ya estoy a punto de increparle le miro fijamente. "Fede, pero pensabas atropellarme sin saludarme?". Y nos paramos a charlar un rato de nuestras vidas desde el punto que las dejamos.
Llego a la tienda de María, todavía es raro vernos las caras, sustituir su cara dibujada por la real, el teclado por la voz. Solo es cuestión de costumbre, lo sé. Conozco a Lucía, es como imaginaba, tiene alegría y buen rollo en la mirada. Es muy delgada, ligera y también la quieres como amiga en el minuto 1. Hacen caja, mientras yo miro. Faltan billetes que se esconden tras una agenda. "
La acompaño hasta Atocha y nos despedimos justo después de ser casi arrolladas por una japonesa. Luego me entero por un mensaje de que le han robado el bolso. Me solidarizo, pronto me hallaré yo en la situación inversa...espero que sin robos. Almas que vagan de un lugar a otro, peces que van a tierra, pájaros que van a mar, caballos que corren por el viento.
Cojo el tren y me encuentro con Daisy, brasileña pequeñita como una pluma, profesora de baile y ex-compañera de piso de mi profesor de samba. Hablamos, nos damos el teléfono, me dice que me avisará si da algún monográfico de baile brasileño-africano y en cuanto organice una "reunión Tupperware" con bikinis brasileños.
Madrid hoy parece el puebluco más pequeño del planeta, ese puebluco donde todo el mundo se encuentra a la hora del café, en el aperitivo y en el paseo del domingo.
Quedo con Blanqui en el bar de las hormigas, llegamos y hay una mesa preparada para nosotras. Nos sentamos, comemos setas y jamón, nos tratan como reinas y nos vamos oliendo al frito del ambientador del cuarto de baño. Ambientador de huevo frito y boletus, ambientador de pamplinas y jamón.
La ruta del "buen rollito", nos lleva a una coctelería fetiche. Me reciben con una sonrisa, el camarero me dice que ya hace semanas que no voy por allí. Se lo dirá a todas, no lo sé, pero me da igual, lo importante es el detalle de agradar, y la maestría con la que preparan los cócteles. Veo uno precioso y le pregunto que qué es. "Un cosmopolitan", me responde. Y me acuerdo de Sex & the city, y me lo apunto como accesorio de glamour, como rimel de golpe de pestañas para otra ocasión que requiera sacar el armamento.
Antes de ir a mi Jazz Bar favorito, se reengancha otra amiga a la ruta "buenrollera", llega a las 12 de currar y tenemos que encontrar un lugar donde saciar su estómago maltratado por bocatas y pizzas de una época de trabajo agotadora. Llegamos a un indio. Lo lleva una mujer encantadora, que transmite cercanía y tranquilidad. "Pollo tika masala con arroz basmati", nos recomienda para nuestra amiga que todavía está en camino.
Ya repuestas llegamos a mi templo. La música me lleva sola, como siempre, mi cuerpecillo cobra vida con solo entrar. Y veo al hombre-coleta, un "amigo" de la noche, de éstos con los que solo hablas cinco minutos cada vez, los justos para sentirte en casa. El hombre-coleta es un mulato altísimo, con una coleta alta que desprende un manojo enorme de rizos como espárragos verdes, como ramas de sauce llorón. Da buen rollo en cuanto lo ves, tiene aspecto divertido y alegre, pero cuando hablas con él transmite una enorme tristeza, como los cuentos de payasos desgraciados, las historias de muñecas rotas y zapatos de charol sin estrenar.
Bailamos, tomamos algo y nos vamos relativamente pronto.
Cuando llego a casa veo este mail:
Thank you for your mail.
I confirmed your reservation for 2 persons on March 27.
We would be happy to have you stay in our temple while you are in koyasan.
Máximo exponente del buen rollito sabático.
El domingo, empieza con vaguería, vueltas en la cama y un ligero dolor de cabeza fruto de la cerveza, el vino y el mojito. Me levanto somnolienta, tardo en arrancar. Yo tardo siempre en arrancar.
Quedo con dos amigas y nos vamos de Brunch por Conde Duque. Descubrimos un sitio genial, camarero encantador, música estupenda, un toque retro, un toque underground y un toque de dinner americano descascarillado a la europea.
Comemos, charlamos, reímos…y acabamos en el cine.
Vemos “La ciencia del sueño” de Michel Gondry. A mi me encanta, aunque no me parece redonda. Podría haber sido buenísima, pero a veces resulta una sucesión de videos musicales. Tiene poesía y una estética de cuento mágico de niño pobre. Me gusta, me llega a mi lado soñador y sensible. Me resulta un poco triste y quiero abrazar a Gael y fundirme con él en un sueño al que me lleve.






poedia dijo
Este post me ha sentado como un baño de espuma tras correr un maratón (que no he corrido). A ti te ha pasado con ese vestido lo que a mí con algunos libros, que sabiendo que no lo leeré jamás lo tengo que comprar.
Gracias por compartir tu buen rollito para que terminemos bien todos la semana :)
Un besote! y buenas noches...
25 Febrero 2007 | 11:50 PM