Honey
Honey había comenzado a suplantar mi identidad.
Ya había empezado a girar la cabeza a su llamada, en los hoteles ya tenía intenciones de registrarme con este dulce nombre y en el trabajo ya me costaba responder a mi nombre verdadero.
Las cartas no eran cartas a mi nombre...agradecida de dejar de recibir facturas y extractos bancarios.
Mi DNI había empezado a sentir solo mi huella y el pasaporte sentía en una foto terrorífica la única identificación posible a mi presencia.
Mis amigos empezaban a mosquearse; sus apelativos cariñosos habían dejado de ser efectivos a su uso. Los mensajes venían firmados con una "h" y las llamadas venían hechas a un nombre falso demasiado importante en el registro civil.
Los cargos de mis tarjetas los paga otra mujer y mis ganancias también las recibe otra.
Un bautismo tardío había cambiado mi nombre. Un largo “Señorita Honeychurch” se convirtió en Honey por la rapidez de su escritura, por la dulzura de un significado cariñoso a la fuerza, dulce sin meritaje.
Laluz, me bautizó, vosotros me confirmasteis y yo me autoproclamé Honey en cuanto pude.
Un cambio tecnológico me ha devuelto mi nombre completo, como a una Lola que la devuelven su Dolores, ha vuelto srtahoneychurch…y yo echo de menos a Honey!!!!!!







srta desconocida dijo
Pero si Honey está por ahí metida, en algún punto de tu interior... no te apures... yo en algunos blogs, creo que en el tuyo también, ahora soy aprendiendodelmundo eso es más peor....
Srta desconocida, soy y seré. He dicho. Y tu la Honey, diga lo que diga el pasaporte y el dni
bicos
7 Febrero 2007 | 06:47 PM