Yumi

Nos conocimos en Francia, en Tours, en una de esas residencias de estudiantes cutres con baño compartido.
Envuelta en mi toalla, esperaba a que alguien saliera de la única ducha que estaba operativa. Afeites de Maria Antonieta pensé. Lleva una hora dentro de la ducha. ¿Quién será?
Al abrirse la puerta, apareció ella, una japonesa completamente vestida con un turbante en la cabeza. Era alta, con una carita redonda y agradable. Guapa. Puso cara de "sí, lo siento, soy pelín plasta". Yo no tuve más remedio que sonreir y meterme corriendo debajo del agua caliente.
Así fue como conocí a mi compañera de enfrente de pasillo, Yumi Sorimachi, una japonesa alta, con un pelo precioso y larguísimo. Sonriente y un poco tímida, pero hecha una trotamundos. Estaba dispuesta a quedarse por allí una temporada hasta vencer al francés, ese idioma tan difícil de pronunciar y más de escribir para un japonés de otro alfabeto.
Día tras día fuimos haciéndonos más amigas. Yo me fui y ella se quedó. Vino a Madrid a pasar unos días para conocer la ciudad. Eran tiempos en que vivía con mis padres y se vino a la casa familiar. Me chocó su equipaje. Una mini-mochila que parecía de juguete parecía ser el baúl de la Piquer de un mago misterioso. Limpísima y pulcra, iba siempre perfecta. Un misterio sin resolver para mí, hasta que un día vi en el radiador de su habitación una mini colada secándose. Primera lección para una futura viajera, para una Honeymaletas principiante.
Después nos volvimos a ver en Alemania. Yo me fui allí medio año y ella vino a visitarme. Después le perdí la pista. Un día me envió un correo electrónico que no he vuelto a encontrar.
Ahora estoy removiendo mis papelotes y cartas antiguas. Busco alguna que me escribiera desde una dirección de Kyoto, donde creo que vivían sus padres. A ella la dejé en Tokio, trabajando en un banco francés.
Planeo un viaje a Japón y me gustaría verte, Yumi!

poedia dijo
Moshi-moshi, querida Honey... Espero que se haga realidad tu viaje y sobre todo el reencuentro. Esas amistades y personitas son muy especiales porque han ido con nosotros una parte de nuestro viaje, verdad? Y manda una postalita desde allá...
Besín, y mañana buen inicio!
21 Enero 2007 | 10:19 PM