De balances y resultados

Acaba el 2006, un año de aprendizaje y crecimiento. Un año complicado, con mal comienzo, en el que siento se han iniciado cosas que tenderán a perpetuarse. Cosas que tenía olvidadas y que creo haber recuperado. Me siento más sabia, o menos ignorante. No en un sentido de acumulación de conocimientos concretos u objetivos. En un sentido más de sabiduría popular. Quizá sea solo más vieja.
Los dos primeros meses del año fueron de recomposición de piezas y lágrimas, de búsqueda de soluciones ínternas. En marzo, comencé con el blog. Algo que empecé por casualidad, por leer un ciberpaís, se ha ido convirtiendo en una especie de vida paralela, en un desahogo que me vuelve mucho más fuerte. En aire, brisa y mar.
A los primeros post de marzo, con mi viaje a Perú, se sucedió una etapa de una exigencia laboral desmedida. Cumplí un hito, que se podría considerar un gran éxito profesional. El haber tocado fondo antes, el haber comenzado con el blog, me permitió llevar la exigencia con maestría, con un sentido del humor recuperado que me hizo ver la situación con ironía, con la alegría de lo efímero, con la pasión del que hace algo para recordar. A esta etapa pertenecen los escritos de mayo, junio y julio, en los que salgo del cascarón de mi trabajo sólo para observar retazos de realidades que lo rodean, fragmentos escapistas de un esfuerzo consciente.
El verano llega como reconstituyente, como caldo regenerador de un cuerpo deshidratado y ajeno, de un cuerpo olvidado que se queja. Y llego Cádiz y el mar y los sueños. Llegó un ángel que voló sin alas y noches flamencas sin luna. Llegó el viento que se lo llevó todo, y la luna que dió una luz mágica y sorprendente. Sentir a más almas, querer a los amigos, vaguear, retozar al sol y saltar las olas del Atlántico.
En septiembre llegó el hastío, la recuperación de lo cotidiano, la búsqueda de espacios de libertad y poesía en un día a día de autopistas, metro y circunvalaciones. Llegó de nuevo el baile, los viajes, el trabajo agotador. La lucha por montar una vida equilibrada, donde la Honey auténtica tenga más voz y más voto. La búsqueda de espacios de poesía y color, libre de un mundo de números y dinero.
Y llegastéis vosotros, cada vez más presentes en mi vida. Empecé a sentir que tenía otros amigos, sin fisico pero con alma. Con un alma afín. Un alma que me hace buscar adentro, que me obliga a excavar en lugares frondosos, donde hacía tiempo la maleza había cubierto un espacio sin recorrer en el que he empezado a abrir camino.
Un camino que es el balance y el resultado de un año rico en crecimiento personal.
Muchas gracias por vuestra amistad! .
Os deseo un 2007 interesante y feliz, lleno de salud, amor, creatividad, palabras y muchos comentarios que perpetúen este bonito intercambio de realidades y pensamientos!!!!!

saruka dijo
Feliz 2007 a ti también!
31 Diciembre 2006 | 01:58 PM