Plataforma

Ayer, venciendo la resaca, entre cabezada y cabezada fui al teatro Bellas Artes. Obra de teatro: Plataforma. Texto: Michel Houellebecq. Dirección: Calixto Bieito. Papel protagonista: Juan Echanove.
Obra polémica, sin piedad, desgarrada y cruda. Punto de vista absolutamente masculino. Montaje espectacular. Un todo muy arriesgado.
Acabo sentada al lado de mi padre. Comienza el espectáculo (diría "se abre el telón", pero no había telón, así que esa bonita frase hecha no se puede usar). Estamos en un peep show, una sucesión de cabinas con películas porno se sitúan en fila india, mientras personajes anónimos muestran sus cogotes simbolizando a cualquier espectador, cualquier consumidor de sexo barato. Le digo a mi padre " vaya, parece una obra ideal para ver con tu padre", mientras un trío se lo hace en la primera pantalla, un polla-man es succionado por una rubia neumática en la segunda y un "adivina qué" se asoma por la tercera, mientras una muñeca hinchable aparece sentada en un piano de cola. Nos reímos y nos sumergimos en la obra.
No seguiré destripando el contenido de la misma, por si os acercáis a verla.
A la salida, compruebo que le ha gustado mucho más a los hombres que a las mujeres. Nosotras salimos asqueadas, deprimidas, con un halo de amargura por tener que compartir existencia más que cercana con algunos de los personajes repugnantes y tristemente vulgares que aparecen en la obra.
Ellos, se identifican más con los cerdos, como si estuvieran en contención permanente para no verse transformados en uno de ellos. Como en una lucha constante de la razón contra el cuerpo, contra el gen traicionero implantado desde el principio de los tiempos que busca una vagina donde procrear. Nosotras odiamos sentirnos materia superflua a ella. Sentimos el peso de los años en lucha por la dignidad, por el cerebro, por los sentimientos, por alejarnos de ser un recipiente, un florero, por ser un simple aparato de placer.
Por eso salimos deprimidas, se nos muestra un grupo de personajes masculinos que nos dan mucho asco, mentalmente, físicamente. Son descreídos, sin sentimientos, a la par que feos, gordos, sudorosos y sucios. Asimilan la felicidad con un coño tailandés.
Sentimos el peso de nuestra evolución, y el peso de la falta de evolución de la suya. Personajes de éstos se encuentran todos los días; en los trabajos, en los aviones, en los hoteles y supongo que en gran medida en los burdeles.
Solo he estado una vez en Bangkok, lo odié. Cierto es que venía de Birmania, donde el budismo lo impregnaba todo, donde sentí una paz difícil de explicar, máxime viniendo de un país vulnerador de los derechos humanos. Odié Bangkok decía, por lo crudo, por la sensación de prostíbulo gigante. No podía respirar, un aire pre-monzónico invadía cada gota que necesitaba para mis pulmones asmáticos. Un ambiente enrarecido y obsceno invadía cada espacio llegando hasta mi hotel; americanos maduros, restos de colección de la guerra de Camboya, se paseaban de la mano con niñas tailandesas dispuestas a darles mil placeres por un puñado de dólares y unas cervezas.
De repente, me encontré con esos tipos en el teatro, y no pude evitar la repugnancia, la arcada y el asco. Tampoco pude evitar la preocupación y una cierta depresión, al pensar que eso sea un sueño sin realizar de muchos hombres sin cojones para hacerlo. Espero que no. Quiero tener esperanza en la razón de un género que de momento me ha dado más disgustos que alegrías. De un género que le falta encontrar su nuevo espacio, su nueva evolución para ubicarse a nuestro ladito, para que nos queramos, nos entendamos y nos hagamos felices los unos a los otros.
Como una muñeca hinchable que cobra vida, salí vapuleada, deprimida con sensación de que a nadie le importa escuchar nuestra voz, ni nuestros pensamientos.
Por favor, hombres, decidme que me equivoco.
PD: La obra se desarrolla en Tailandia, en un hotel cualquiera de esos del “turismo sexual”. Me levanto esta mañana, pongo el canal viajar, y como una premonición me aparece un reportaje de hoteles en Tailandia. Lo echo un vistazo mientras escribo este post.


laluzenmi dijo
impresionante post honey. ahora estoy rodeado por los indios y no puedo comentar como es debido, pero buf...
lo que más me ha gustado ha sido tu transición de la birmania budista al bangkok premonzónico e irrespirable.
ventolín seré para ti, jajajajaj, your bodyguard forever...
ya hablaremos.
24 Diciembre 2006 | 01:38 PM