Casi conocerse...

No recuerdo cuando empecé a casi conocer a gente, solamente que esa sensación me ha acompañado desde que tengo memoria, memoria sobre el interés que despiertan en ti ciertas personas que desaparecen después como fuegos fatuos, como espejismos que nunca estuvieron allí.
Desde aquí quiero rendir un homenaje a los casi conocidos y a los poco conocidos, a todos aquellos que las circunstancias, la torpeza o al timidez alejaron de mi vida o mantienen en un estado de semi-conocimiento superficial que nunca se logra traspasar.
Desde los recuerdos más lejanos como un chavalín alemán en un hotel marbellí a los 12 o 13 años, que me provocó mi primera pérdida de apetito, hasta un amor platónico de colegio que siempre inventé y nunca precisé, pasando por conocidos sorprendentes, como un austriaco con pinta de tarzán en Francia, una japonesa alta que viajaba con un ca-bus (sorprendente palabra, como se escribirá?) , un irlandés con pinta de vikingo que cultivaba marihuana junto a la valla de un campo de golf, un adorable alemán en una silla de ruedas, un impoluto senegalés con aspecto de principe de Zamunda, un adorable inmigrante de Costa de Marfil en Alemania que pretendía protegerme de los skins, un jugador profesional de fútbol alemán omnipresente en todas mis escalas, un guía birmano con pinta de rockero, seductores vendedores de pashminas indios, una familia birmana cultivadora de basilico, un americano hispanohablante y seductor, unos monjes fotógrafos, y un sin fin de personajes que se presentan de forma esporádica en mi mente, con deseos de saber de sus vidas, retomar el contacto y profundizar en sus esencias.
Entre ellos, algunos permanecen factibles, todavía asequibles a una acción positiva al reencuentro; el sevillano, espejismo de una noche de verano, el cubano de un desayuno comunitario al pan tomaquet con el que tengo una comida pendiente a punto de caducar, el venezolano tinerfeño, últimamente mudo, con noticias del otro lado del Atlántico y el guionista adorable, viajero por India en la actualidad.
A todos quisiera conocerlos, en sus distintas intensidades, en sus distintas maneras, en su distinto yo. ¿Los llegaré a conocer un poco más?.
Harta de los casi conocimientos investigo nuevas formas de ver cómo somos, qué tenemos dentro, de eliminar los fuegos fatuos o simplemente de disfrutarlos como lo que fueron; bonitas noches de casi encuentros, de casi amistad y de casi amores eternos.

maria dijo
Ay, cómo te entiendo, guapa...
Y qué ensalada más apañá de gente multicultural, multilingüe, multitodo!
Me animas y me entretienes las tardes tontas de la tienda, que está más desierta que... que el desierto propiamente.
Besitos, y sigo.
:)
26 Enero 2007 | 05:41 PM