Publicidad:
Terra
La Coctelera

Señorita Honeychurch

Como alguien que toca el piano con tanta pasión puede llevar una vida tan monótona (reverendo Beebe en "A room with a view")

26 Marzo 2006

Navegando por el Titicaca

Muy de mañana, a las 6.30 aproximadamente nos dirigimos al embarcadero rumbo a las islas flotantes de los Uros y a la isla de Taquile, una de las islas en la que los turistas somos bienvenidos.
Apenas he dormido, la altura me da insomnio y tengo un cuerpo apaleado que no promete un gran día. Pero la realidad es otra. El sol está muy bajo todavía y hace frío, la embarcación está en silencio pues todo el mundo tiene el sopor de la madrugada.
Llegamos a una de las islas flotantes de los Uros, están flotando en una especie de cañas (Totora) tejidas con las raices y la tierra y van superponiendo capas y capas de estas cañas - que además comen- a medida que se van pudriendo por abajo. La humedad es inmensa y no puedes dejar de pensar en el reuma de sus habitantes. Nos reciben cordialmente, todo el mundo es muy amable en Perú hasta los indígenas que los turistas invadimos con nuestras cámaras, nuestra cara de sorpresa y nuestras botas, algo exageradas comparadas con sus pies descalzos.
Cogemos una embarcación de Totora a remo y nos dirigimos a la isla de Kamisarakis, palabra también utilizada como saludo entre los quechuas y aimaras.
Cogemos de nuevo la embarcación a motor y tiramos millas hasta la isla de Taquile. Tenemos dos horas y media en barco atravesando un lago que es como un mar, con las nubes más bajas y cercanas que nunca haya visto, con la luz y el sol tan claros y fuertes que parece la cúspide del mundo, pero no es un pico es una llanura y además hay agua, como si del planeta Marte se tratara.
En Taquile paseamos con una temperatura fresca y agradable, con las inconveniencias que a cada uno produce la altura que en mí generalmente es falta de aire. Parece una isla griega y el mar mediterraneo, pero hay más montañas y a lo lejos se ve Bolivia. Los aimaras siguen con su vida ajenos a nuestro paseo, sin grandes invitaciones a comprar su artesanía, porque todo está organizado en una cooperativa y todo va para la comunidad, por lo que se reparte entre todos.
Algunas costumbre curiosas de dichas tribus; dicen que la mujer escoge al marido y que antes de casarse tienen como obligatorio convivir tres años para ver si se acoplan bien y si no separarse: qué sabios estos quechuas y aimaras!. Aparte de ésto tienen una serie de rituales y significados de sus vestimentas que indican siempre quien es cada uno y su estado civil, qué práctico...
Comemos en la isla el plato local una sopa de quinua y un pescado a la plancha. Todo esto con vistas sobre el lago, inmenso, infinito...Es el día que mejor he comido en Perú.
Volvemos tres horitas en barco, al sol cegador del mediodia y llegamos sobre las cuatro de la tarde a Puno. Y aquí estoy, destrozada por no dormir y feliz con el estupendo día, la gente encantadora y el día que me espera mañana. Qué bonito es viajar!

servido por Honey 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

locaporlaluna

locaporlaluna dijo

Gracias por permitirnos, a través de esta pantalla, pisar tierra sagrada. Eres una privilegiada, gracias nuevamente, porque la cultura que pisó esas tierras arraigó profundamente en el Planeta para bendecirnos.
Cariños desde Uruguay a tí y a todos los hermanos andinos

26 Marzo 2006 | 12:23 AM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Honey

Señorita Honeychurch

madrid, España
ver perfil »
contacto »
Soy la versión madrileña de Lucy Honeychurch, desde mi ventana veo un cuidado jardín, transito por las calles más exclusivas de mi ciudad y llevo una existencia "comme il faut"; trabajo en un lugar respetable, visto de forma respetable, pero...me "aburre" tanta contención: me rebelaré algún día?

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera