Confessions on a dance floor: viva el baile!
Llevo una semana tontorrona; sí, premenstrual, depre, melancólica, sin ganas...vamos hecha un primor!
Ayer entre cansancio y dolor de tripa dudé en ir a mi clase de baile. Afortunadamente, vencí la desidia y acudí a la cita de la actividad que mayores beneficios físicos y mentales me está causando desde el pasado septiembre. Sí, aparte de conseguir tener mejor físico que a los 18, el baile hace que olvides por un par de horas todo lo que queda tras la puerta de la sala. Solo el suelo, las barras, los espejos, el sudor, la música y seguir la coreografía capturan tu atención para volver tu yo en algo imperceptible. No falla, entras hecha un trapo y sales hecha un trapo dolorido pero contento ( me irá el sado? )
Entras cansada y sales reactivada, bajando por Chueca dando saltos y con ganas de seguir bailando por la calle.
A esto se une el aliciente de los compañeros de clase. Es curioso, el tipo de relación que se establece entre gente que no conoces de nada, que no sabes su edad, su profesión, su lugar de nacimiento, sus intereses...nada. Solo te une una pasión: el baile. Todavía no tengo claro si prefiero que esto siga así, o profundizar en otras vidas, otras gentes, poner cara al misterior, poner voz a los cuerpos, poner alma a los que bailan. Pero eso significa abrir la mía, y recordar la vida que dejé cuando me puse las zapatillas de baile!
Viva el baile!!!

maria dijo
Te he dicho que te envidio por tus clases de baile? a mí me flipa bailar, cuando tenga tiempo (es decir, cuando pueda tener sólo un curro, o cuando me toque la lotería o algo así) me apunto a alguna clase o algo.
Y me pongo el tutú si hace falta, coño que sí!
:)
25 Enero 2007 | 06:38 PM