Categoría: Naderías
7 Marzo 2012
No lo puedo evitar y también estoy triste.
Supongo que mi empatía siempre ha sido peligrosa,
en sentir lo que creo que otros sienten,
ya sea agradable o no.
Y sé que ahora poco puedo hacer
más que respetar la tristeza.
Esa que ahora está en silencio,
compungida detrás de una lágrima.
Y yo solo puedo esperar lejos.
esperando poder ser útil en alguna ocasión.
Y servir de hombro o enjugar tus lágrimas,
y acompañarte en tu silencio cuando tú quieras.
Aunque no seas tú mejor versión.
Aunque odies al mundo o estés extenuado.
Cuidarte un poco, a la manera que necesites.
Que a lo mejor es simplemente desaparecer.
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27 Noviembre 2011
Eterno dilema que últimamente me persigue. Para una campeona de remo resulta un poco complicado sentarse en una balsa, agarrarse a unos tablones y dejarse fluir por la corriente.
Supongo que llevo demasiado tiempo remando y remando y me encuentro en alta mar. Aquí lejos de la orilla, donde las corrientes pueden ser peligrosas y el oleaje es azaroso, es imposible dejar de remar a buen ritmo a riesgo de hundirse sin remedio. Por eso por mucho que ahora intente fluir, dejarme llevar por un vaivén de mecedora, de aguas cálidas cercanas a la orilla, protegidas por un arrecife de coral, fuerte y compacto, ahora no puedo hacerlo. No en alta mar, una vez saltado el arrecife en busca de nuevas islas, de nuevos parajes, de nuevos aromas. Lugares que ví, aromas que pude experimentar, sabores que me transportaron a lugares lejanos mucho más allá de mi balsa. Agradecida por tantas experiencias, ahora me veo un poco a la deriva, echando de menos mis palmeras, mis arenas blancas y mis aguas transparentes y cálidas donde construir esa casita blanca donde acurrucarme bajo el sol y esa hamaca entre dos árboles donde contar estrellas fugaces.
Para ello tendré que volver remando. Una y otra vez, derecha e izquierda, uno dos, con sudor, con callos, con lágrimas. Ubicarme en una pelea sin fin, donde cada logro implique una gota de sudor y unos metros de distancia ganados hacia mi isla bonita y luminosa.
Y cuando llegue, igual puedo fluir, dejarme mecer por ese viento que aquí es brisa cálida, y dorar mi cuerpo largo al sol, cambiar de raza mientras se me riza el pelo secado al aire cubierto de sal. Nadar con los peces y buscar caracolas en la arena, hacer el muerto sintiéndome más viva que nunca. Y por fin amar. Amarlo todo con ganas. Y dar y dar y dar. Porque solo dando uno es feliz de verdad. Entregándose entera a una causa posible: la vida.
Y creando mi mundo, seré más yo que nunca, fluyendo y saltando las olas, hasta que de pronto me de por saltar de nuevo el arrecife y asomarme de nuevo al otro lado. Y entonces espero saber el camino de ida y de vuelta a mi pequeña isla bonita.
La del sol piadoso, el agua clara y la brisa que acaricia mi cuerpo moreno y largo.
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13 Abril 2009
Despedida marinera
Queda sola la playa,
el mar oscuro y marchito
El aire se despereza en una
Súplica suave antes de callar.
Ya se han ido todos menos yo
Mis pies desnudos miran el horizonte
Busco otro azul a lo lejos
Mientras me pongo los calcetines
Y busco un jersey en la mochila.
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Tarde de primavera
Suben las golondrinas hasta mi ventana
Si abro entran los mosquitos
y el viento fresco de la primera tarde
y el azul de nata de unas nubes pálidas.
Suenan a principio y a despedida.
La madreselva se mezcla en un perfume
femenino y suave con el azahar
Y no sé si leer un libro tumbada en las vistas
de mi cama grande y voladora,
o desnudarme en el suelo cálido de la azotea.
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Reparación
Suena el viento en mi ventana, pero me da igual.
Tengo los pies fríos, y arena pegada en los empeines.
Mi cuerpo es pegajoso y salado y mi pelo parece un ovillo de lana.
La luz de la tarde empieza a languidecer, absorta.
Mientras yo, relajada y serena doy gracias por este nuevo día.
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10 Abril 2009
Descanso
Mente en blanco
Naranjos en flor
Un monte arropa
cardenales en los pies
de mi liberador castigo
de desecho de bailarina
Reencuentro
Quien quiso ser alguna ver algo,
algo distinto que yo;
desnuda, limpia, tranquila,
caliente por un sol que rompe el invierno
con la ebullición de mi sudor
tras la tormenta.
Necesitar
No necesito el mar cuando está cerca.
Ni aire puro en la montaña.
Ni calor cuando el sol aprieta.
Ni más música que el silencio.
¿Y el amor, seremos todos insaciables?
Voracidad bulímica
que solo engorda en la nostalgia.
Nadería mediterránea
Letargo caliente y florido.
Azul y verde mis colores.
Olor a azahar y a café.
Sabor a indolencia y cigalas.
servido por Honey
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29 Enero 2008
Invisible aunque presente,
visible cuando engreído,
etéreo como las hadas,
malévolo inquisidor,
dañino como las lágrimas,
inmaterial como el viento,
impalpable como el alma,
sociable de obligación,
oloroso como almizcle,
inodoro como el sol,
odiado por mis pulmones,
adorado por el fogón.
Humo de mis ahogos,
quisiera decirte adiós.
PD: También me gustaría poner un emoticón con corte de mangas o algo así...pero necesitaría la ayuda tecnológica de Calamara y ella ...fuma (ya lo estás dejando...)
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28 Diciembre 2007
Y Madrid me recibe con virutas de luz,
corazones de colores y prisas.
Con árboles que germinan en el asfalto,
y autobuses navideños soñados en una cola.
Con compras que no esperan rebaja,
coches sin vacaciones y castañeras.
Con bromas sustitutas de figuras de Belén,
y cuernos de reno que coronan cabezas inauditas.
Con el metro en pie de mierda,
con correos repetidos, sin anuncio Freixenet.
Con borrachos en las calles, anticiclón en las Azores
con su cielo y con su sol.
Nada como volver a casa y a mi colchón de latex.
servido por Honey
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23 Diciembre 2007
Bailo el tango,
entre puta y melancólica.
Mis pies siguen los tuyos,
mientras tu mano guía mis pasos.
El bandoneón se queja y yo dudo.
Un paso atrás, cruje el zapato.
Embriagada, me abandono.
Mi rebeldía nunca fue más dócil.
En un salón decadente de luz dorada,
diez parejas se funden al tango.
PD: Sigo con el tango en las venas. Suena en casa, suena enmí. Quiero aprender tango.
servido por Honey
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18 Noviembre 2007
Me obligo cada mañana a abrir los ojos
a peleas, reuniones y hojas de excel.
Me obligo a diario a comer en una bandeja
de menus del día grasientos y equilibrados.
Me obligo a finalizar pretensiones de otros
entre agujas de reloj que pasan implacables.
Me obligo a coger el coche escoba con
deshechos del día entre los asientos.
Me obligo a dormir para empezar mañana
y volverme a obligar a obligarme.
servido por Honey
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