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La Coctelera

Señorita Honeychurch

Como alguien que toca el piano con tanta pasión puede llevar una vida tan monótona (reverendo Beebe en "A room with a view")

8 Julio 2009

En una nube con Antony

He venido flotando a casa. El taxista colombiano que me ha traido no ha existido, mientras hablaba y hablaba yo seguía en una nube de algodón de azúcar, etérea y frágil. Una nube de una sustancia espumosa, capaz de mantener tu cuerpo en estado de flotación, ingrávido como en un viaje a la luna.

Porque a la luna fuimos y volvimos, en una especie de sueño, a veces agudo y otras acompañado por un coro de mil voces mucho más densas y graves. Muchas voces que, en realidad, eran una; la de un Anthony que abarca todo el espacio con su 1,90 de voz. Con su corpulencia de pivot en el que retumba la sensibilidad de un poeta romántico, lleno de paisajes y seres pobladores de un mundo onírico lleno de hadas, faunos y seres extraños venidos del más allá.

Ni siquiera había escuchado su segundo disco, el primero lo machaqué hasta la extenuación, pero si te engancha una vez, lo hace para siempre, con su suavidad, sus lamentos que llegan al alma y su música que se siente en el vientre, allí donde dan ganas de reir o llorar cuando de verdad se hace con ganas.

Quise matar a cuantos entraban y salían sin parar en el circo Price. Estar al lado de una de las salidas, tuvo su precio. Despistados y tardíos buscaban sillas entre la pista del circo, en una configuración simpática pero poco práctica cuando se requiere silencio. Y yo quería silencio, sentirme arropada por su voz y por el atisbo de su alma, arrullada y abandonada a las melodías.

Al principio del concierto, una especie de danza extraña realizada por una anoréxica con coleta gigante embaduranda por un maquillaje corporal dorado, me dejó un poco descolocada, con esa sensación de no saber si abuchear por la parida o empezar a introducirme en la ensoñación personal de esta particular persona.

Qué dificil le ha tenido que resultar encontrar su camino. Tan especial, tan femenino, metido en un cuerpo gigante de imposible camuflaje. Imagino que la música y su mundo especial, debieron resultar un refugio precioso donde esconderse en las épocas de encuentro con uno mismo. Y todo esto me lo imagino yo, que también creo ser sensible y con mi casi 1,80 también me resulta, a ratos, dificil ser femenina. Y si no que se lo digan a mi profesor de baile. Entre todo ésto no puedo evitar que me recuerde a Falete.

De teloneros tuvimos un regalito; Russian Red, aunque yo creía que era más morena. Me gustaron. No desentonaba con la onda posterior. Resultaba un buen amansafieras para llegar al recogimiento final. Porque ya se sabe, nosotros las fieras, antes de semejante alimento para el alma, nos hemos puesto hasta las cejas de cerveza - con el circo convertido en una especie de café bar- de bocatas de lomo y de pinchos de tortilla.

Y aun asi sigo flotando en una nube con Anthony (& the Johnsons, off course!).  

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2 Julio 2009

Reencuentros

Escribo ahora mismo, reencontrada con un catarro de verano de los que hace mucho no me cogía, sobre reencuentros y despedidas.

Volvió mi Maitexu, en una visita express muy bien aprovechada. Dice que mi casa le da paz y creo que debe ser porque apenas dejo que la pise, envuelta en una vorágine de planes y paseos madrileños. Tuvimos una velada especial, con la aparición de Calamarita en la pantalla de mi portero automático. Intentamos arreglar el mundo. Y si alguien lo hizo fue ella, la pipiola rajaba y rajaba mientras las senior nos la comíamos con los ojos mientras comíamos un trozo de pizza. Velada especial que a punto estuvimos de prolongar hasta el infinito a pesar de tener un fiestón en unas terrazas en una azotea de la calle Arenal. Más madrileño imposible. Con el reloj de la Puerta del Sol asomando, iban pasando un sin fin de representaciones de tatuajes (amor de madre, Gun's & Roses, Love& Heat, Antonio...) en una de estas fiestas geniales y estrambóticas llena de gente libre.

El jueves el reencuentro había sido en la Fiesta Coctelera, con mi Nick, mi Gonci, mis queridas Lucía y María y algunas nuevas adquisiciones, Marilia, Ryu, el amigo guapo de María cuyo blog no recuerdo, Blat y otros cuyos blogs no leo, porque últimamente estoy muy dejada en esto de leer. Me encanta verlos. Me llenan de energía. Me hacen ubicarme con perspectiva y ver lo que tengo en común con gente con la que aparentemente no me une nada. Y pensando y pensando, creo que lo que tenemos en común es la fantasía. Sí, esa especie de búsqueda infantil y esencial sobre la vida. Ese intento de mostrarnos y comunicarnos con nuestros semejantes. Porque va a ser que nuestros semejantes nos interesan. Un ego un poco quebradizo o muy solvente, que en función del viento que tome la vida se infla o desinfla buscando aliento.

Así que ante el rumor de la muerte de Michael Jackson se originó un revuelo buscando confirmación. Confirmación que no tuve hasta el día siguiente. Y lloré a otro personaje infantil buscando fantasía. Me acordé de mi colección de Superpops llenos de fotos y de las coreos que me sabía de sus vídeos. Siempre pensé que era un poco friki - eran los 80 y no había negros en España, porque Michael todavía lo era, además yo iba a un colegio muy pijo - y ahora me he dado cuenta de que supe apreciar la genialidad. Qué penita. Hoy me ha escrito una amiga de la infancia, que se ha estado acordando de mí a cuenta de lo superfan que yo era. Así que Michael está siendo estos días un reencuentro y una despedida al mismo tiempo.

El domingo estuve en Paris, y en Trocadero no había más que Michaels bailando Billy Jean con la Torre Eiffel al fondo. Tengo unos cuantos videos que no pude dejar de grabar. Paris, otro reencuentro.

Paris me dio cuatro meses de belleza y frialdad, de paseos y escapadas agresivas. Me dio noches de bengalas en el Pont des Arts y dias enteros absorbida por las maravillas del Louvre. Me dio amigos italianos bohemios y me permitió conocer al senegalés más elegante de la Defénse. Esta vez Paris me devolvió a Yumi. Una nota en la recepción del hotel, me avisaba de una cena a las 20.00 en el Café Marly, un restaurante que está en el Louvre. Allí nos reencontramos ella, Cristina- una italiana que conocimos también en la misma época- y yo. No paraba de mirarme y reirse. Sé que me vio hiperactiva, porque soy así y no paraba de hablar. Mezcla de inglés y francés, porque yo hacía siglos que no hablaba francés y Cristina siglos que no hablaba inglés. Así que hicimos una mezcla curiosa, un esperanto de andar por casa que de vez en cuanto metía una palabra española como "merengue" que inmediatamente entendía la italiana.

Paseamos, nos contamos nuestras vidas y llegamos al Pont des Arts, mi lugar favorito, uno de los más románticos de Paris. Demasiada gente piensa lo mismo que yo, por eso estaba lleno de jóvenes con guitarras, parejas dándose el lote y botellones elegantes. Yumi, vive cerca de Shinjuku, trabaja en un banco y está requetesoltera. Totalmente compatible conmigo y mi vida. Quedamos en que yo tengo que volver a Tokio y ella a Madrid o la casa de la playa. La pregunté si sigue viajando con una minimochila y me dijo que sí, que lleva muy poco equipaje. A ver si me da unas clasecitas. Le dije que había escrito sobre ella en mi blog y sobre como nos conocimos una vez fue capaz de salir de la ducha compartida con turbante y todo, tras una hora de afeites. Se reia sin parar. Me dice que parezco más energética todavía que antes, que ya es decir.

Y así transcurrió una velada de reencuentros con una ciudad de ensueño que estaba contenta y veraniega, con un moonwalk masivo en Trocadero y con mi querida Yumi, mi japonesa del turbante en la cabeza y la maleta pequeña.

Al día siguiente, tras una noche de pelea con el edredón del hotel (dichoso invento alemán) y el aire acondicionado, me reencuentro con un trancazo de verano mientras abandono una ciudad que, lejos de escuchar a Edit Piaff, tiene a Thriller de banda sonora.

 

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2 Julio 2009

Curiosidades: fin de viaje

Dejo espacio aquí a mi post final, el tradicional recopilatorio de curiosidades y factores sorpresa que acompañan a todo viaje.

Lo iré completando.

Uno de los mayores factores sorpresa que viví, es la experimentación de un temblor de tierra de cuya presencia me he enterado en Madrid. Mis amigas se enteraron, pero no me lo contaron. No sé si tenían miedo de que saliera pitando con mi bolsa a otra parte o de que me colgara de la lámpara o me metiera debajo de la cama con los sustos que ésto podía conllevar. El caso es que una noche que compartía cama de matrimonio con una de mis amigas, pensé " si que está teniendo mala noche, una pesadilla que le está haciendo dar botes en la cama". Y me quedé tan ancha. Por lo visto ella pensó lo mismo de mí. Pero otra del grupo que estaba más despierta vio como se movía toda la habitación. Zona sísmica, de volcanes y tsunamis era Flores.

Entre otras curiosidades:

- Los poblados de Sumba, con sus protocolos, jefes y libros de firmas.

- El amor a las fotos.

- Los deberes que me he traido para mandar un montón de fotos.

- Britney, Jesucristo, Marky Mark y ....cuernos de bisonte.

- La maravillosa fauna marina (pez martillo, escalares, estrellas azules,etc...)

- Los corales dentro y fuera del agua.

- Las mareas vivas.

- Las mujeres mayores con los pechos descubiertos

- Odiar más el betel.

- El misionero alemán con el mono albino en la cabeza.

- Los perros sarnosos y rabiosos de Bali.

- Las puestas de sol en Tanah Lot.

- Los sacrificios animales en el mar.

- Las ofrendas en todos los lugares, como en los cruces entre carreteras.

- Los arrozales.

- Los Geckos y demás fauna animal que nos acompañó todo el viaje.

- Las labores de ingeniería para poner las mosquiteras.

- El amanecer en Kelimutu.

- El neverending hotel, en construcción durante 11 años. Su Virgen María a tamaño natural.

- Las malas pulgas de algunos individuos con machete a la cintura.

- El masaje balinés.

- Komang y sus desayunos en la terraza de nuestra casa en Ubud.

- El taxista ciego.

- El conductor adorable.

- Los abrazos del jefe de Pronabaroro.

- Los tejos del profe de surf.

- Los pescados a la parrilla de Flores.

- El Nasi Goreng que se lo metan por el "goreng"

- La variedad de las islas, paisajes, culturas y personas.

Tags: viajes, indonesia

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13 Junio 2009

En Kuala despidiendome de Bali

Estoy en un ordenador del Burguer King del aeropuerto de Kuala Lumpur, glamour donde lo haya. Aparte de un aroma a Whopper me vienen aromas a todas las colonias que he probado en el Duty Free: seis horas de escala es el peligro que tiene. Ya llevo dos perfumes y una crema, asi que he decidido atarme a la pata de la mesa en cuanto he visto un ordenador para evitar mayor gasto.

Escribo desde aqui el ultimo post de un viaje en el que he escrito post en "modo metralleta", sobre todo en Bali. Post que enumeran sin ninguna gracia lo vivido. Y es que la mayoria de las veces tenia ganas de irme a cenar o a tomarme una Bintang (la cerveza local) o me estaban acribillando los mosquitos.

Nuestro ultimo dia en Ubud, comenzo con paseo tempranero por los arrozales. Komang vino a hacernos el desayuno a las 7 de la manana y emprendimos con un mapita de mi guia un paseo que comenzaba en el Lotus Cafe (un cafe con un templo dentro con un lago lleno de flores de loto) y se dirigia hacia el interior de los arrozales. No las teniamos todas con nosotras, nos habian dicho que a veces esta todo embarrado y que podiamos acabar con fango hasta las orejas. Pero no fue asi. El camino era bastante transitable y, aunque vimos unos cuantos lagartos, geckos o similares, ademas de las correspondientes ocas y un precioso pajaro azul, se nos hizo muy agradable. Bali es un puro arrozal, su superficie esta lleno de distintos tonos de verdes, que van desde el amarillo verdoso cuando ya esta recogido al verde intenso de los campos con ramilletes recien plantados. Los tonos se disponen en franjas que se corresponden con las terrazas de plantaciones que inundan una pequena loma o una ancha planicie. Pequenos sombreros con forma de cono sobresalen de las plantas mas altas. Campesinos descalzos labran la tierra una y otra vez, para conseguir tres cosechas al ano o alternar dos con una cosecha de un cereal o una verdura diferente durante la estacion seca.

El paseo nos encanto, bordeamos canales y un rio, pasamos un templete y una casa, llegamos al chiringo de un pintor y le compramos unos cuadritos de tematica local, que han ido con marco y todo en la maleta y volvimos a buscar a nuestro querido conductor parando de tienda en tienda.

Los ultimos dias nos han dado comprones. Aunque digas que no, finalmente quieres llevar regalos a todo el mundo.

Una vez rescatadas por nuestro querido Dewa, nos fuimos a la casa a darnos una ducha y terminar de preparar el equipaje. 

El resto del dia transcurrio de parada en parada, de pueblito artesano en pueblito artesano, comprando regalitos variados. Hasta unas cabezas de Buda que compro Eva y me dejo estupefacta. Le han cabido en su minibolsa de viaje y todavia no doy credito.

Terminar el dia en Tanah Lot, un templo en un islote que en funcion de la marea se queda aislado, era una idea que sonaba relajante. Pero miles de personas tuvieron la misma idea que nosotras. Parecia una autentica peregrinacion, pero aun asi merecia la pena. La marea estaba baja, por lo que se podia caminar entre el continente y la franja de arena y roca hasta la isla.

Al poco rato de llegar, empezamos a ver la llegada de muchos locales vestidos elegantes como cuando van al templo. Una especie de sacerdote o maestro con cara de samurai, se preparaba delante de nosotras con su vestimenta oficial. Algunos fieles se iban sentando y plantando sus ofrendas cerca. Todo acaecia encima de una especie de terraza encima del mar, con el efecto magico que causa la luz de la tarde y el agua oscura de fondo.

De pronto, empezamos a oir musica y ruidos, Blanca me dice " Se esta preparando una gorda". De pronto, empieza a llegar una comitiva gigantesca de todo tipo, la orquesta tocando, mujeres con cestas de paja sobre sus cabezas, sombrillas de colores, estandartes largos y mas cortos, amarillos, rojos, blancos. De pronto una especie de dragon enorme y unos senores con unas pelucas como de animal. Una comitiva colorista y variada. En unos minutos, toda la terraza se llena de fieles que se sientan alrededor del altarcillo del sacerdote. Una enorme acumulacion de ofrendas se situa delante suyo. Una mujer que parece drogada entra como en una especie de trance extrano. La sujetan. Una senora mayor baila de una forma delicada.  Un pato, un gallo y una cabra permanecen en sus cestas y atados a un arbol. Seran las ofrendas y parece que las bendicen o algo parecido.

Nos vamos a dar un paseo, porque parece que la cosa va para largo. Los crios empiezan a aburrirse y a jugar con gafas de sol, darse la vuelta mirando a los guiris como nosotras o a saludar.

Vemos la puesta de sol tomando una cerveza en una terraza en lo alto del acantilado. Es lo bueno de la masificacion y de la perdida del caracter remoto, para algo bueno que tiene habra que aprovecharlo.

Cuando estamos arriba, vemos que la comitiva se vuelve a acercar, esta vez a la isla donde se situa el templo. Suben las escaleras que solo ellos tienen autorizacion para subir y empiezan a hacer cosas que no entendemos bien. De pronto, nos damos cuenta de que han tirado los animales al mar. Acaban de sacrificarlos tirandolos al agua. Nos acaba de cortar el rollo totamente. Al cabo de un rato se va la comitiva y se queda un senor sacando los cadaveres de la orilla. Lo hemos hecho todas las religiones, pero verlo asi de crudo y salvaje no deja de sorprender.

Ya de vuelta a Seminyak, cenamos en el restaurante de nuestra nueva morada. La casita que ya conocemos y que ya hemos hecho nuestra: Villa Ixora. Despues de la cena, dormimos debajo de nuestras camas balinesas con mosquiteras.

El ultimo dia no me gusto. Rectifico, me gusto la manana en la playa de Kuta viendo a los surferos (que son puberes en su mayor parte) y dialogando bajo la sombra con un lugareno que me queria, de forma tan insistente, dar clase de surf que acabe diciendole que tenia la regla y no me encontraba bien. Aun asi se le ocurrieron todo tipo de propuestas, que si nos banabamos juntos, que si me acompanaba al hotel dando un paseo por la playa, que si me dejaba sentarme en su sombra de arbol cuando se me acabase la hamaca, etc... Y el caso es que, aunque fuera un poco pesado, tenia su gracia. A mi es que me gusta hablar con la gente alla donde voy, no lo puedo evitar. 

Despues de comer algo, nos adentramos en Kuta, una especie de Benidorm de casas bajas y sin aceras, donde te puede pisar una moto o llevarte un azote con una de esas tablas de surf que atan a las motos. Es bastante espantoso, y lo que venden casi todo tambien.  Seminyak es un poco mejor, pero esto de las compras es un autentico rollo. Yo me hubiera ido a ver la puesta de sol a otro templo o al Ku de Ta o alguno de esos chiringos fashion made in Bali, pero el grupo no me acompana mucho en estas cosas.  Me ha faltado un dia de tomarme una copilla y ver un poco la noche balinesa. Estoy acostumbrada. No es que yo quiera pegarme la juerga padre, simplemente me parece parte de viajar. De conocer mejor los paises y las costumbres locales.

Manana estare de vuelta con jet lag.

Tags: viajes, indonesia

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10 Junio 2009

Enamorandome de Bali

La salida de Sumba fue segun lo previsto. Una hora de retraso es muy poco, para lo que nos habian contado unos alemanes que se habian quedado atascados dos dias.

En Bali nos estaba esperando un conductor que pedi en la nueva casa que hemos alquilado en Ubud. Tras casi una hora de trayecto llegamos a Villa Balinese, nuestra casita mirando a los arrozales. Una casita preciosa, con decoracion balinesa ideal, piscinita mirando a los campos de arroz, cenador, canalillos de agua, hamacas y una chica que nos limpia y cocina el desayuno que es lo mejor de todo. Llegar del agua fria de Sumba a este lujo asiatico, nos esbozo la primera sonrisa. Este dia lo pasamos deambulando por Ubud, una ciudad con encanto que se ha convertido en una pura tienda de artesania. Una repetentina lluvia tropical nos dejo debajo de un tejadillo en el palacio durante un rato. Un paseo por el Monkey Forest, un parque lleno de monos y figuras extranas y una cena de guiri a base de hamburguesa, fueron el preludio de un mundo de lujo que termino con un masaje en casa, pelea con la mosquitera, y sueno profundo hasta que las ocas y los gallos nos despertaron por la manana del dia siguiente.

Ayer fue un dia fabuloso, desde la manana llevamos un programa que incluyo el templo de los elefantes, otro cuyo nombre no recuerdo, lleno de piscinas y chorros de agua que se convirtieron en jogorio con la visita de los colegiales de excursion. Unos se banaban vestidos, otros desnudos, unos chillaban, otros aguardaban calladitos con la vestimenta tipica para entrar en los templos, sharong a la cintura, cinturon y un tocado tipo turbante que les queda fenomenal.

Despues de ver unas bonitas vistas del lago Batur y de su correspondiente templo, nos dirigimos a Besakih el templo mas grande e impresionante de Bali, donde estamos un buen rato subiendo y bajando escaleras, haciendo mil fotos y eludiendo a la mafia que te quiere cobrar por entrar a cualquier sitio. Es espectacular, una maravilla.

Una comidita en el tipico buffet para guiris mirando arrozales, nos llevo a Kungklun a ver un palacio con unas pinturas en tejados interesantisimas. Un aleman corpulento se viene con nosotras a hacernos una foto. Estos si son mi tipo que balineses necesito al menos dos (aunque ya les estoy empezando a encontrar el punto y dice Eva, que eso significa que me tengo que marchar).

Llegamos a Ubud y cenamos tranquilamente. Nos lleva a casa un taxista muy monin al que digo que encantada de conocerle. Ay que me lo llevo a la villa!. ESta noche pelea con la mosquitera y sonidos ensordecedores de ranas y demas parientes, hasta la llegada vespertina de las ocas y gallos y su agradable despertar.

Hoy hemos tenido un dia mas huevon, pero hemos ido al templo Taman Ayun, muy bonito y rodeado de agua, recorrido el lago Bratan con su maravilloso templo flotante,  recorrido carreterillas interiores con agricultores trabajando el campo y arrozales verdes, amarillos y en barbecho. Hemos ido a Gunung Batukau. un templo tranquilo donde hemos terminado el dia en paz y armonia.

Ahora en Ubud, vamos a cenar, manana es nuestro ultimo dia aqui. Nos mudamos a nuestra casita de Seminyak.

Os seguire contando.

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9 Junio 2009

Viendo amanecer y anochecer en una playa de Sumba

Hoy ha sido nuestro ultimo dia en Sumba (si la Merpati quiere, claro). Nos hemos acoplado tanto a los madrugones que me he despertado a las 6 de la manana y me he ido a la playa a ver amanecer. Vivir en una cabanita en un jardin enfrente de la playa tiene esas ventajas. Saludando al sol detras de las rocas, la playa va cambiando de colores a medida que va asomando el sol. Blanca la arena, esa luz irisada de la manana y el pijama puesto.

Me apetece un bano desnuda, tengo uno de esos momentos misticos con la naturaleza, pero el personal deambulante nunca sabes cuando va a aparecer y aqui eso puede ser motivo de arresto.

Despues de mi maravillosa ducha fria (ya me estoy acostumbrando al tema tonificante...) vamos a desayunar en nuestra mesa de coco. Nos dirigimos hacia Praiying, un bonito pueblo de gente encantadora que tiene bastantes monumentos megaliticos yes mucho mas grande que los demas.

Un chaval sonriente hace las veces de guia y nos acompana toda la visita. Nos sube a un alto desde el que se ve una bonita panoramica del pueblo. No hace mas que mirarme, esta encantado. Nos paramos en una cabana de subida en la que una mujer esta tejiendo ikats con un telar. Son encantadores, les damos caramelos, cigarros y jabon.

Despues, una mujer que esta haciendo cestas me pide una foto y quiere que se la de. Echo de menos una Polaroid. Finalmente, con mimica, consigo hacer entender a mi amigo sonriente, que se la puedo mandar por correo y pedirle la direccion. Me la escribe en mi cuaderno. A partir de ese momento, parece un desfile de modelos, sobre todo de las mujeres de cierta edad, que normalmente son menos amigas de posar. Piden que les mande fotos con sus hijos, de ellas, de las abuelas. Una abuelita adorable con los pechos descubiertos y con cataratas, mira amorosa. Me dicen que le haga una foto y le de una propina. Lo hago y ademas le regalo champu. Me dicen que por favor se la mande tambien a Ida, la mujer de la que tengo su direccion (que basicamente es Ida de Praiying). Este pueblo me esta llegando al corazon, les mandare un paquete con todas sus fotos, a ver si les llega, asumire el riesgo.

Las mujeres tejen o trabajan los cestos. Un grupo de hombres jugando a las cartas estan de cachondeo e intentan vacilarme. Yo le vacilo a el y se parte de risa. Finalmente les decimos que somos de Barcelona, y parece que tambien ha llegado aqui la celebracion futbolera, es increible, no saben nada de geografia, ni donde esta Espana, pero el futbol acorta distancias. Finalmente le hago una foto y se la enseno.

Este pueblo es extenso y amigable, despues de bastante tiempo recorriendolo, con mi amgio diciendole a todo el mundo que soy muy guapa (Chanti o algo asi), le creo entender que me parezco a una artista indonesia. Porque me senala, me dice guapa y artist y luego no se que de Britney Spears, que aqui, contra todo pronostico tiene mucho tiron (me dan ganas de bailarles la coreo de Womanizer pero, igual no salimos de aqui).

Me voy a ir con el ego subido de este pais donde no me puedo encontrar mas horrorosa.

Nos despedimos de nuestro amigo, le digo que quiero una foto con el y que se la mandare.

Praiying me ha calado.

De vuelta al supercoche de hoy (nos lo han cambiado por un todoterreno duro de suspension, con olor a pescado y con un karaoke que sale del parasol del copiloto con videos musicales con temazos estridentes de musica local en plan fashion), vamos a Pasunga en la zona de Anakalang.

Aida se empieza a encontrar mal y no sale del coche. El pueblo es feo y la gente no es muy agradable pero tiene unos megalitos muy trabajados a la entrada . Dejamos Pasunga y nos vamos a Tarung, un pueblo grande, de una disposicion muy pintoresca y megalitos en el centro de las casas, junto a las casas del Marapu o lider espiritual. Aqui se ve que viven mejor y nos intentan vender collares e ikats. Finalmente nos escapamos por una callejuela y vamos al coche para dirigirnos a comer algo y marchar al hotel para que Aida pueda descansar con aire acondicionado. Ya hemos visto suficientes pueblos.

La comida, mas aburrida que un dia sin pan, son los tipicos noodles que nos salen por las orejas y que saben igual que el arroz y que casi todo. Aida acaba vomitando. Estos viajes con calor, en lugares de escaso desarrollo siempre conllevan algun dia de pajara, corte de digestion por el calor, antimalarica indigesta o diarrea repentina.

Una vez llegamos al hotel, la dejamos con su suero (que para eso llevamos una farmacia a cuestas) y nos vamos a la playa a ver anochecer. Esta superdominguera, porque hay mas de 4 personas, algunas mariscando en las rocas que deja a la vista la marea baja.

Voy a ver a un grupo de mujeres que se rien persiguiendo cangrejos. Me ensenan un cubo con algunos de ellos, chirlas y otros animalillos pequenos. Les pregunto "es para el arroz" y me dicen que si. Yo les hago un gesto y les digo que en Espana tambien nos lo comemos. Que dificil es la comunicacion en este pais, y que ilusion hace cuando te entienden.

Despues me voy a por unas cerves a la cabana principal. Tienen una un poco caliente, les pido unos vasos y me la bajo al mar. Unos ninos vigilan todos mis movimientos sin pestanear, me siguen la mirada como hipnotizados.

Vemos la puesta de sol en esta playa maravillosa con una cervecita en la mano. Es la despedida al sol que tambien vi salir esta manana.

Despues nos damos un paseo con esa media luz que dejan el sol cuando se esconde y la luna cuando casi esta llena.

Una ducha fria y una cena riquisima a base de una sopa de alubias (no se que haria Mafalda en este viaje), atun al curry, berenjenas, patatas fritas como las de casa, un arroz que no hemos probado porque hace tapon y un poco de papaya.

Echare de menos estas cenas en nuestro porche, a la mesa de coco y el sonido de los geckos, los grillos y el culebron local en la television como animal aportado por el hombre a este bosque.

Manana nos vamos de aqui, de este extrano mundo de Sumba.

(Escrito el 7 de junio de 2009)

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9 Junio 2009

Aclimatadas en Sumba

Ya parecemos embajadoras de la ONU. Hacemos los protocolos con gran naturalidad y parece que hasta nos van cogiendo carino por aqui.

El dia de hoy comienza con un desayuno a las 7 de la manana en nuestro porche particular. La luz del dia esta clara, el aire fresco, el mar al fondo de un jardin lleno de buganvillas de colores.

Me siento como una exploradora del 1900 a la que le han preparado el desayuno en una tienda en la sabana. El cafe soluble, la leche en polvo y la especie de tortita de platano se acompanan de sonrisas y saludos.

Empezamos nuestro periplo hacia la zona de Lamboya. Al llegar a Tambolaka, el mercado ha despertado lleno de verduras y pollos, esos raquiticos que nos comeremos por la noche. El paseo es interesante porque recorremos la isal. Praderas en Pasola donde se libra la batalla de caballos anual, palmerales, arrozales y otras zonas mas secas estan repletas de ninos vestidos de naranja que van al colegio. Escenas cotidianas acompanan nuestro camino hasta la zona de Wanokaka, donde visitamos los poblados de Praigoli y Waigoli. Dos pueblos autenticos, donde nos recibe otro enjambre de ninos a los que vamos dando caramelos, globos y piruletas (solo sentimos no habernos traido unos matasuegras que hubieran dado momentos muy graciosos).

Protocolo, cigarrillos, libro de firmas que nos entrega una mujer encantadora que solo quiere tocarnos y llevarnos a su casa para sentarnos en ella a la fresca, en esas superficies de bambu que les libran un poco de los calores sofocantes debajo de sus tejados tan altos y extranos (son muy dificiles de describir, nunca habia visto nada igual, os tendre que poner fotos).

Hacemos miles de fotos porque a los ninos les encantan. La senora tambien quiere junto a sus ninos, pero parece decirnos que le traigamos una impresa para ella. Tambien mira nuestros pendientes y nos parece que nos pregunta si somos cristianas y que le gusta la idea. Es agradabale casitener una conversacion con alguien local

El pueblo aparte de las casas tipicas, tiene tumbas megaliticas de curiosas formas.

En Waigoli el exito lo tienen los globos y los mayores tienen sus dosis de cigarrillos y jabones. Es un pueblo mas grande con una decena de casas. en una de ellas una abuelita viste de forma tradicional con los pechos descubiertos. No le importa que la fotografie, son muy amables.

Diciendo adios en su idioma (Salamatyala), nos vamos a comer cerca de Marosi Beach ya en el area de Lamboya.

Vamos a un hotel sin huespedes propiedad de un frances. Nos recibe un surfero del mismo pais, de la Bretana, con pelo largo y sudado de arriba abajo. Es un cachondo y enrollado. Va persiguiendo la ola por el mundo. Despues de tomarnos unos spaguetti con tomate (nos explica que como no hay nadie apenas tienen suministros), nos despedimos y  nos vamos a la playa de Marossi.

La llegada ofrece un paisaje lleno de campos de arroz y palmerales. La playa tambien tiene una arena blanquisima y aspera, en una primera franja una laguna de rocas a remojo llena de cangrejos y similares, y un fondo de olas que rompen en altura. En medio de la playa, una isleta corta en dos trozos una playa gigante que termina en acantilados. En la orilla, todo tipo de corales, erizos, conchas enormes y hasta una estrella de mar de color azul, hacen un bodegon en pocos minutos. Resulta complicado el bano, hay pocas zonas sin rocas y donde te puedes banar no parece tener profundidad suficiente.

Ya de vuelta, vamos adormiladas viendo el paisaje hata llegar a nuestro hotel y a nuestra cabana, donde despues de nuestra ducha fria nos espera otra vez el apetitoso menu que nos va a salir por las orejillas: sopa, pollo, arroz y patatas.

Ayer les pedimos papaya y nos la pusieron (crece por todas partes), asi que hoy hemos pedido berenjenas y pescado para manana. A ver si hay suerte.

Manan es nuestro ultimo dia completo en Sumba, una isla interesantisima desde el punto de vista etnografico. Salvo que cancelen el vuelo y nos quedemos a vivir aqui, metidas entre mosquiteras e intimas amigas de los geckos que se meten en nuestras habitaciones por las noches. Son inofensivos hemos creido entender, pero son como lagartos gigantes, un primo no tan lejano del sanguinario dragon de Komodo que vive un poquito mas alla, pasado Flores y Labuan Bajo. Se oyen como si fueran ratan cuando andan por la habitacion.

Hoy me pondre tapones.

(Escrito el 6 de junio 2009)

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9 Junio 2009

Conversaciones con el jefe del poblado: aterrizaje en Sumba

Para no perder las buenas costumbres, nos pegamos otro madrugon de las 5 de la manana y vemos amanecer mientras desayunamos en esa especie de chiringuito de los mares del sur, viendo la que por unos dias fue nuestra playa.

Vamos rumbo a la isla de Sumba, una de las islas mas genuinas de la tradicion ancestral indonesia. Tenemos suerte con el vuelo de Merpati. Va en hora y hace como primera escala de un autobus de linea entre las islas, en Tambolaka, lugar donde abandonamos a la mayoria de pasajeros en transito hacia Denpasar (Bali).

Al salir por la puerta de la pista un chico me pregunta "Miss Marta?" y le digo que si antes de meternos a coger las bolsas en una especie de lonja marinera. Es milagroso lo de internet, pensar que vas a tener a alguien diciendo tu nombre en una remota isla indonesia para llevarte a tu proximo alojamiento solo tras un correo electronico, hace pensar que efectivamente ha cambiado el mundo.

Sumba es mas seco que Flores y se aprecia a simple vista. Aun asi, las carreteras estrechas, estan llenas de vegetacion y de vida a sus costados. Miles de ninos corretean por todas partes como si nacieran en cosechas trimestrales como el arroz.

Finalmente tomamos un sendero que nos lleva a nuestro hotelito. Nos recibe una senora muy espabilada con la que estudiamos el itinerario para los proximos dias. Para poder ensenarselo al conductor que casi no habla ingles. Los nombres no son nada faciles y estan llenos de "w": se te olvidan en cuanto los has leido.

Somos las unicas huespedes del hotel y todo el mundo nos recibe sonriente, pero es dificilisima la comunicacion, porque hablan muy poco ingles.

Tiramos millas y nos dirigimos al noroeste de la isla, hacia la region de Kodi. Tras un viaje lleno de ninos saludandonos a nuestro paso, muchas escenas de la vida cotidiana y pueblos con sus caracteristicas cabanas, paramos en Ratenggaro, un pueblo en una acantilado que da a una playa impresionante en la que desembocaba una laguna atravesando la cual habia un pueblo donde solo se podia llegar si los habitantes quieren llevarte en barca (cosa que no les dio la gana).

En Sumba es muy importante el protocolo. Cuando bajas del coche te rodean los ninos y los mayores vienen a curiosear pero lo que hay que hacer es buscar al jefe de la aldea, saludarle y ofrecerle unos cigarrillos o una nuez de areca (el famoso "betel nut" que debe ser la droga mas consumida de Asia y que aqui se la meten hasta los ninos). Despues te sacan un libro de visitas con la intencion de que les des una propina por poder visitar su pueblo.  

Ratengaro fue nuestra primera inmersion en un mundo de culturas animistas, en la que la muerte esta tan presente que guardan a los muertos y no los entierran hasta que haya suficientes bueyes para matarlos y enterrarlos con el difunto. Todo es muy primitivo e intenso. Hasta hace 25 anos cortaban cabezas a los enemigos y a los extranjeros (glup, me lo creo oiga...).

La avalancha de ninos pidiendo caramelos y fotos para morirse de risa al verlas despues y el sobeteo general. El amigo que me sale fotografo y le tengo que dejar mi camara para que no se enfade, que cuando cambian el chip son un poco violentos, nos hacen sentirnos un poco acobardadas en esta primera visita. La negativa tajante a llevarnos a Wainyapu, la aldea al otro lado de la laguna, nos sorprende. La reaccion es extrana y un poco violenta, asi que tenemos que salir de alli, casi por patas.

Nada que ver con sus vecinos de Pronabaroro, que tienen un jefe que es un cachondo mental porque va puesto de betel hasta las orejas. Nada mas llegar, le ofrecemos cigarrillos y nos hace de guia por su pueblo.

No se si me adjudico el papel de jefe del grupo o que, pero se puso a andar conmigo y tuvimos la conversacion mas surrealista de cuantas recuerdo en mi vida. El viejo me hablaba y yo ponia cara de interes y de enterarme de todo. Yo le preguntaba por las mandibulas de animal colgadas del techo de una de las cabanas. Le preguntaba sobre lo que tenian secando al sol, una semilla negra que parecia pimienta. Con un gesto de "pica, pica" y un abanico en la boca, el hombre se parte de risa y me empieza a dar golpecitos en el hombro como diciendo "ay que boba, hija". Sus dientes son gigantescos saliendose de la mandibula completamente tenidos de rojo del betel, carcomidas las encias, daban ganas de vomitar. Pero el hombre era simpatico, y sobre todo, era el jefe, estabamos alli por su gracia, asi que habia que ganarselo. Llegamos a otra casa donde estaba la mujer, que habia decidido unirse al enemigo y ponerse tambien hasta las trancas de betel para lucir un precioso look igual de bello que el marido.

Le pido si le puedo hacer una foto y me dice que s'i, le hago una con el grupo y Blanca me hace una mi con el. El, de pronto, me da un achuchon y yo tengo que hacer fuerza al contrario porque me veo con sus pinos en mi cuello a modo de vampiro. Esta claro que se ha quedado conmigo. Me vende un colgante que le gusta verme puesto y me planta un abrazo que por un momento pense que me iba a matar de amor. Ya he ligado y, por supuesto, con nada parecido a un surfista australiano cachas.

Con buen sabor de boca y las ganas de ir regalando colutorio, nos subimos a la fregoneta para ir al pueblo de Tossi.

En la guia pone que es mejor evitar el pueblo, pero en el hotel nos ha dicho la senora que podemos ir.

Vamos, pero el jefe resulta ser un senor mayor con muy malas pulgas que nos hace darle mas dinero y casi nos echa a gorrazos de su casa. No se cuantas cabezas habra cortado, pero unas cuantas seguro.Mientras, una nueva invasion de ninos que te quitan caramelos de las manos a aranazo limpio, nos siguen pidiendo fotos. Finalmente salimos huyendo de alli hacia la playa de Pero.

Se trata de una playa preciosa de dificil acceso. La arena es blanca como de concha o coral machacado. Las mareas vivas han dejado una laguna en la que esporadicos pescadores hacen la faena.

Descansamos alli, en un momento de pajara sobrepuesto por jamon y unos conguitos hechos pure.

De pronto aparece un hombre con un machete en la mano que se dirige a Aida. Voy hacia ellos, por si pasa algo. Dice no se que, que no entendemos, con una cara muy seria y con el mango del machete asomando por la espalda. Ante la duda cojo unos cigarrillos y se los soy. Aparece otro elemento con machete, pero finalmente se reparten los cigarrillos y parece que se van tranquilizando. Nuestro conductor tambien aparece, porque parece que algo se ha olido. Salimos por patas al coche. Es la tercera vez en un dia. Parece que esta zona es un poquito hostil, deben de llevar lo de cortar cabezas grabado en el ADN.

Ya cansadas, sucias, sobadas y sin comer, llegamos al hotel y nos vamos un rato a la playa que esta enfrente de nuestra cabana. Una playa impresionante solo para nosotras. No hay nadie en ninguna parte. Es una playa del norte con mareas vivas, olas y fresca, rodeada de acantilados con formas curiosas por la erosion.

Despues nos espera una agradable ducha fria, una comida local en el restaurante del hotel (otra cabana al aire libre) a base de arroz, pescado, pollo, verduras, patatas y una sopa muy rica con mucha pimienta. A la luz de la velas, no por romanticismo, sino para poder ver algo en una isla donde la electricidad no va muy bien y se va cada dos por tres.  Nuestra mesa redonda y grande de coco en un porche solo para nosotras, la recordaremos en el futuro.

Parece mentira que haya todavia lugares a los que no llegue practicamente nadie.

De vuelta a la habitacion, peleamos con la mosquitera y vemos un Gecko gigante que se ha metido en una. Es como un lagarto gigante, con membranas en los pies y canta como un pajaro.

Esperemos que sea inofensivo, porque parece que nos va a tocar dormir con ellos todas las noches.

La llegada a Sumba ha sido de una intensidad dificil de asimilar en un solo dia.

Manana mas.

(escrito el 5 de junio 2009)

 

Tags: viajes, indonesia

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Señorita Honeychurch

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Soy la versión madrileña de Lucy Honeychurch, desde mi ventana veo un cuidado jardín, transito por las calles más exclusivas de mi ciudad y llevo una existencia "comme il faut"; trabajo en un lugar respetable, visto de forma respetable, pero...me "aburre" tanta contención: me rebelaré algún día?

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